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The population of Māui dolphins has dropped precipitously over the past few decades. Photo by Richard Robinson/NPL/Minden Pictures

El último aliento del delfín de Māui

El plan de conservación para el delfín de Māui (Cephalorhynchus hectori maui) propuesto por el gobierno neozelandés está lejos de poder atender las necesidades que aseguren la supervivencia de la especie.

El delfín de Māui es la especie de delfín más pequeña del mundo. También es una de las más raras. El delfín de Māui, una subespecie del delfín de Héctor (Cephalorhynchus hectori), vive en un único lugar del planeta: las aguas costeras poco profundas frente a la costa occidental de la Isla Norte de Nueva Zelanda. Para los maoríes, los delfines de Héctor y Māui son considerados taonga – tesoros sumamente valiosos.

Ambas especies están en grave peligro de extinción.

El delfín de Māui está al borde de la extinción con tan sólo unos 55 individuos en el mundo. Cerca de la mitad son hembras (30) y la mitad de éstas son demasiado viejas para reproducirse (15). Una de las hembras reproductoras murió el año pasado a pocos días de alumbrar a su cría.

La población de delfín de Héctor, con unos 15.000 individuos, está cada vez más fragmentada y sigue los pasos del delfín de Māui.

Una investigación científica conducida por la organización Whale and Dolphin Trust New Zealand ha revelado que las medidas protectoras en vigor no son suficientes.

Las redes de pesca han matado a casi un tercio de estas poblaciones. Las redes de enmalle son la amenaza más grave, seguida de las redes de arrastre. Solo en febrero de 2018 una sola red mató a cinco delfines de Héctor en la Península de Banks, en la costa este de la Isla Sur, donde se estima quedan solo 9.000 individuos.

La mayoría de científicos cree que la pesca accidental es la única culpable de los dramáticos descensos que están sufriendo ambas poblaciones. En un informe reciente, los científicos prevén que, sin medidas drásticas, el delfín de Māui quedará extinto en 30 años.

El 17 de junio, el Ministerio de Industrias Primarias y el Departamento de Conservación sacaron a consulta pública revisiones a su Plan de Gestión de Amenazas para salvar al delfín. Pero el plan recibió críticas generalizadas por parte de organizaciones locales e internacionales, científicos y público en general,

Elizabeth Slooten, zoóloga de la Universidad de Otago en Nueva Zelanda quien lleva estudiando a las dos especies desde hace más de 30 años, dice que las propuestas del gobierno son insuficientes para salvar a los delfines de la extinción. Dice que están llenas de información incorrecta y que se basan en ciencia fundamentalmente errónea.

Por ejemplo, el informe sugiere que la causa principal de muerte es la toxoplasmosis, una enfermedad parasitaria que se propaga a través de las heces de gato. El informe sugiere que la enfermedad mata 16 veces más delfines de Māui y 6 veces más delfines de Héctor que la pesca comercial. Sin embargo, los científicos, incluida la Dra. Slooten, dicen que esta información es inconsistente con los informes de campo y que el informe se ha elaborado con cálculos defectuosos y un número muy reducido de delfines. Slooten dice que el daño de la toxoplasmosis ha sido exagerado para desviar la atención al verdadero problema: la sobrepesca.

“El gobierno está adoptando un tipo de enfoque de rendimiento máximo sostenible diciendo, ¿cuál es el número máximo de delfines que podemos matar y aún así darnos una palmadita en la espada y decir que aún no se han extinguido?”.

El plan no propone tampoco ninguna medida de protección para algunos de los hábitats más importantes de los delfines, tales como el sur y este de la Península de Banks, que se sabe son lugares críticos bien documentados para el delfín de Héctor. No proteger estas regiones significa que los pescadores se moverán de las aguas prohibidas a la pesca a estas áreas y que los niveles de captura accidental seguirán sin cambios, dice Slooten.

El 19 de agosto, Greenpeace Nueva Zelanda y World Animal Protection New Zealand entregaron una petición con 55.000 firmas a la Ministra de Conservación, Eugenie Sage. Además de recomendaciones hechas por la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN) y la Comisión Ballenera Internacional (CBI), la petición pide prohibir toda la pesca con redes en aguas de menos de 100 metros de profundidad así como el cese de toda extracción de los fondos marinos, exploraciones de crudo y sondeos sísmicos. Además de la petición, el gobierno recibió más de 13.000 respuestas al plan propuesto.

Pesquerías de Nueva Zelanda y el Departamento de Conservación analizarán las respuestas y determinarán el mejor camino a tomar.

Pero el tiempo corre.

Con este tamaño de población, cada minuto que pasa supone un riesgo para especies como el delfín de Māui y el mayor riesgo es él mismo,” dice. “Puede ocurrir cualquier cosa y ocurrir rápidamente. Podemos perderlos en cualquier minuto,” dice.

“El delfín de Māui se pasea literalmente por el borde del abismo de la extinción”.

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