Multitud de estudios han destacado que los efectos del cambio climático llevará a muchas especies marinas actualmente vulnerables a un riesgo de extinción local e incluso global. Sin embargo, según un grupo de científicos de la Universidad de la Columbia Británica (UBC), en Canadá, una gestión pesquera eficaz podría reducir la posibilidad de ese riesgo en hasta un 63 por ciento.
El equipo de investigación examinó 825 especies marinas cuyas poblaciones han sido sobrepescadas en todo el mundo y analizó su peligro de extinción debido al cambio climático y la pesca. Luego calculó un índice de riesgo de conservación para esas especies basado en los cambios oceánicos a los que se ven y se verán expuestas su sensibilidad biológica al cambio climático y su capacidad potencial para adaptarse. En base a sus resultados, los investigadores prevén que, si las cosas no cambian para 2050, 499 de las especies evaluadas sufrirán un elevado peligro de extinción debido a la sobrepesca y el cambio climático. Los científicos hallaron que este nivel de riesgo es equivalente a tener al menos una quinta parte de estas especies clasificadas como vulnerables o en peligro según los criterios de la Lista Roja de Especies en Peligro de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN).
“Un plan de gestión pesquera eficaz, combinado con medidas para limitar las emisiones de gases de efecto invernadero, individual o conjuntamente, tendría un efecto inmediato en el número de especies marinas que se enfrenta a la extinción”, dice William Cheung, autor principal del estudio y profesor asociado del Instituto para los Océanos y Pesca de la UBC. “Con una pesca sostenible y una reducción de las emisiones podemos impedir que cientos de especies de peces acaben viéndose amenazados de extinción.”
Los tiburones y rayas tienen el mayor riesgo de extinción en un escenario donde no se lleve a cabo ninguna gestión pesquera ni climática. Se prevé que la musola pintada (Mustelus canis) sea una de las especies más afectadas, junto con otras en grave peligro, incluidos el mero de Gorea (Epinephelus goreensis), el sábalo real o tarpón (Megalops atlanticus) y la corvina reina (Pseudotolithus senegallus). Muchas de estas especies están consideradas como especies en peligro por razones no climáticas tales como la sobrepesca. Este estudio señala que la combinación de cambio climático y el peligro que supone su pesca significa que es muy probable que acaben desapareciendo para siempre.
Las áreas con más especies en riesgo debido al cambio climático están en los océanos tropicales y subtropicales, mientras que aquellas especies en riesgo debido a la pesca se distribuyen más ampliamente, con una concentración mayor en el Atlántico Norte y Pacífico Sur.
“Nuestro estudio ha revelado la necesidad de apoyar la adaptación al cambio climático a la vez que se asegura una gestión pesquera eficaz en estas regiones,” dice Grabriel Reygondeau, coautor del informe.
“Ya se han iniciado algunas acciones. Por ejemplo, nueve naciones y la Unión Europea acordaron prohibir la pesca comercial en el Ártico central durante al menos 16 años desde 2017. Ahora son necesarias medidas proactivas similares para las posibles interacciones entre cambio climático y pesca.”
Ocean Sentry