Hace menos de una semana, el submarinista británico Rich Horner filmó una enorme “marea” de plástico flotando en las aguas cristalinas de un popular lugar de buceo en Indonesia. Dice que “nunca antes ha visto tal magnitud de contaminación por plástico.”
En el vídeo se ve a Rich Horner buceando entre una masa de plástico flotando en un conocido lugar frecuentado por mantarrayas que vienen a limpiarse.
“Pajitas de plástico, cestas de plástico, bolsas de plástico, más bolsas de plástico, plástico, plástico ¡y más plástico!,” escribe Horner en su página en Facebook.
Dice que toda la basura que se ve en el vídeo había desaparecido al día siguiente, probablemente arrastrada hacia el Océano Índico.
Un estudio reciente conducido por investigadores australianos, italianos y estadounidenses ha hallado que las diminutas partículas de plástico son una particular amenaza para animales que se alimentan por filtración como las mantarrayas cerca de Bali, que pueden llegar a tragar hasta 90 trozos de plástico cada hora.
La investigadora Elitza Germanov de la Universidad Murdoch en Perth, Australia, dice que los microplásticos – partículas de un tamaño inferior a los 5 milímetros – contienen químicos tóxicos que, tras ser ingeridos, pueden alterar procesos biológicos en los animales, tales como su crecimiento, desarrollo y reproducción.
“Seguimos intentando comprender la magnitud de este problema,” dice.
“La contaminación por microplásticos tiene el potencial para reducir aun más las poblaciones de estas especies, muchas de las cuales viven muchos años y tienen pocas crías a lo largo de sus vidas.”
Una vez esta basura entra en el océano y es arrastrada por las corrientes es prácticamente irrecuperable. Expuestos a la sal marina, la luz solar y el calor, estos plásticos sufren un proceso de fragmentación en trozos cada vez más pequeños.
Animales que se alimentan por filtración como las mantarrayas, las ballenas y los tiburones ballena corren especial peligro debido a sus hábitos alimentarios. Estas criaturas tragan miles de metros cúbicos de agua al día para filtrar el plancton y otros organismos diminutos que flotan en el mar.
Germanov se está centrando en la contaminación por plástico en las mantarrayas que se alimentan en el litoral de Nusa Penida y el Parque Nacional de Komodo en Indonesia. “Aquí los plásticos están definitivamente en el menú,” dice.
Con ayuda de un equipo de investigadores locales de la Universidad Udayana de Bali, Germavov también está recogiendo muestras de material digerido y contenido de los estómagos de los animales para estudiar su exposición a los tóxicos asociados al plástico.
Por último, el equipo llevará a cabo un estudio social, preguntando a las comunidades locales sobre su conocimiento sobre el problema.
“Sensibilizar a las comunidades, gobiernos e industria podría ayudar a cambiar la actitud en torno a la producción, gestión y uso de los plásticos,” dice.
Janis Argeswara, estudiante de ciencias marinas de la Universidad Udayana, dice que quedó impresionada al ver las mantarrayas nadando en el montón de basura. “La economía de Bali depende fuertemente del turismo como fuente de ingresos,” dice. “Si las mantarrayas desaparecen de la costa de Nusa Penida, la gente aquí nos sabría qué hacer.”
Las grandes especies marinas atraen cada año a miles de entusiastas de la fauna silvestre a destinos turísticos como Indonesia.
Muchas de las especies en peligro debido a los microplásticos ya están en peligro crítico por otros factores.
El pez más grande del mundo, el tiburón ballena, está clasificado como vulnerable en la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza, con solo 7.000 individuos en 2016.
Con una tendencia decreciente de la población, las mantarrayas también han sido clasificadas como especie amenazada.
“Lo que quiero es montar un escándalo y que se preste atención a estas increíbles criaturas, que las comunidades sepan que son importantes para el turismo y que por tanto tienen que considerar su protección,” concluye.
Ocean Sentry