Los investigadores usaron datos de los transmisores por satélite sujetos a las tortugas para seguir sus movimientos por el Océano Atlántico.
Estos movimientos fueron luego superpuestos con la información de las áreas de intensa presión pesquera para identificar los lugares donde las tortugas eran más susceptibles a enredarse y donde morir ahogadas. El estudio internacional, dirigido conjuntamente por el Dr. Matthew Witt de la Universidad de Exeter y la Dra. Sabrina Fossette de la Universidad de Swansea, halló que son necesarios esfuerzos internacionales urgentes para proteger a esta especie icónica.
Entre 1995 y 2010, un total de 106 tortugas laúd fueron seguidas por satélite en los océaos Atlántico y el Índico sudoeste. La información obtenida se combinó con el esfuerzo de pesca con palangre y fueron identificadas nueve áreas con mayor riesgo de captura accidental.
Los mapas de las posiciones diarias de las tortugas revelaron que las tortugas laúd en el Atlántico frecuentan tanto aguas profundas internacionales (más allá de las 200 millas náuticas de tierra) como aguas nacionales costeras, ya sea estacionalmente o durante todo el año, en un patrón complejo de uso del hábitat.
Entre 1995 y 2010, la pesca industrial fijó más de cuatro mil millones de anzuelos en todo el Océano Atlántico, el equivalente a 730.000 anzuelos al día.
El Dr. Witt, del Instituto de Medio Ambiente y Sostenibilidad en Penryn Campus de la Universidad de Exester en Cornwall, decía: “Este estudio hace hincapié en la naturaleza transfonteriza del movimiento estacional de la tortuga laúd y el esfuerzo multinacional necesario para diseñar medidas que protejan a esta especie icónica de la actividad pesquera. Son necesarios esfuerzos importantes para reducir las diferencias entre científicos y la industria pesquera y asegurar que estos y los futuros hallazgos progresan en políticas.
El estudio, publicado en la revista Proceedings of the Royal Society B, muestra que de las nueve áreas altamente sensibles para las laúd, cuatro están en el Atlántico Norte y cinco en el Atlántico Sur/Ecuatorial.
Algunas de estas áreas están en alta mar pero algunas también caen dentro de las Zonas Económicas Exclusivas (el agua costera y el lecho marino de las orillas de un país para las que la nación reclama derechos exclusivos para la pesca, exploración petrolera, etc) del Reino Unido, USA, Cabo Verde, Gambia, Guinea Bissau, Mauritania, Senegal, España, Sahara Occidental, Angola, Brasil y Namibia.
Las laúd del Atlántico Norte usan regularmente las aguas nacionales del Reino Unidos, en particular durante nuestro verano, mientras que aquellas del Atlántico Sur se mueven a través de las aguas territoriales del Reino Unido de la Isla Ascensión y Santa Helena durante marzo a mayo mientras migran hacia América del Sur.
“La integración de estos enormes conjuntos de datos destacan claramente las áreas donde la pesca tiene que estar sujeta a un mayor escrutinio. Debemos evitar la tragedia que podria resultar donde la pesca de las naciones poderosas impacta negativamente en la biodiversidad marina de los países en vías de desarrollo, muchos de los cuales están intentando valientemente proteger sus entornos costeros y mar adentro.”
Ocean Sentry