Una reciente investigación conducida por la Universidad de Alberta, Canadá, ha revelado que prácticas pesqueras como el arrastre pueden estar afectando a la salud de esponjas que actúan como filtros naturales del agua.
La bióloga Sally Leys y sus colaboradores analizaron las dificultades a las que se enfrentan las esponjas de aguas profundas que viven en aguas contaminadas por sedimento en suspensión.
Las esponjas filtran constantemente el agua en la que viven, alimentándose de bacterias y mejorando la calidad del agua, explica Leys, añadiendo que se sabe de la existencia de un arrecife de esponjas tan denso que puede llegar a filtrar 170 metros de columna de agua cada día.
Pero cuando el agua tiene sedimentos en suspensión, una esponja tiene más dificultades para filtrarla.
El nuevo estudio, conducido en el arrecife de esponjas de Fraser Ridge, en el estrecho de Georgia de la Columbia Británica, Canadá, proporciona la primera prueba de la respuesta de las esponjas al sedimento suspendido en su entorno natural.
La investigación indica que, en un entorno con sedimento suspendido, las esponjas dejan de filtrar el agua, en otras palabras, dejan de alimentarse, para evitar dañarse a sí mismas. Pero la prolongada falta de alimento probablemente también resulte en una precaria salud para ellas, indica Leys.
Además de filtrar el agua, las esponjas son una fuente de alimento para peces y otras criaturas marinas y emiten amoníaco que actúa como fertilizante para el plancton. Las esponjas también proporcionan un hábitat para otros animales que establecen su residencia en sus recovecos y grietas.
El informe “Suspended Sediment Causes Feeding Current Arrests in situ in the Glass Sponge Aphrocallistes vastus” fue publicado el mes pasado en la revista Marine Environmental Research.
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