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Patrones de caza y migratorios de la foca del Caspio investigados por satélite

Tras un seguimiento de casi un año de las focas del Caspio, los investigadores han podido obtener más información sobre las pautas de caza y hábitats migratorios de la foca que pueden ayudar en los esfuerzos de salvar a la especie de la extinción. 

Investigadores de la Universidad de Leeds, junto con científicos de Estonia, Kazakhstan, Rusia e Irlanda del Norte, siguieron a las focas amenazadas de extinción como parte de un estudio de cuatro años para saber más sobre su comportamiento con la esperanza de mejorar los esfuerzos de conservación. 

Las focas solo se hallan en aguas del Mar Caspio, donde su población ha disminuido en un 90 por ciento desde comienzos del siglo XX. Hasta principios de la década de los 90, la foca del Caspio fue cazada intensamente aunque, desde que fue declarada especie amenazada de extinción, sus amenazas son en gran parte accidentales: ahogamiento en las redes de pesca destinadas a la captura de esturión y pérdida de hábitat debido a la actividad humana.

La esperanza es que con más información sobre lo qué hace y a dónde va, los conservacionistas puedan mejorar su protección. 

“La información obtenida de los estudios de telemetría tales como éste puede ayudar a identificar áreas clave del hábitat de la foca que podrían incorporarse a futuras áreas protegidas y planificar otras actividades humanas, tales como la explotación de petróleo y gas, para que no afecte en las focas,” decía el Dr. Simon Goodman, investigador de la Universidad de Leeds. 

“Hasta la fecha han habido limitados esfuerzos para proteger a la foca del Caspio de sus principales amenazas, pero es este tipo de información la que se necesita para ayudar a priorizar áreas para una protección especial y cómo organizar y planificarlas de la forma más efectiva.” 

Entre 2009 y 2012, los investigadores marcaron 75 focas adultas usando tecnología por satélite para seguir durante once meses sus movimientos, durante la temporada de caza y de reproducción. Hallaron que tanto los hábitats migratorios como de caza durante los meses más templados varía considerablemente de una foca a otra, algo que no esperaban. 

En base a sus resultados, publicados en la revista Marine Ecology Progress Series, los investigadores dicen que las focas pueden dividirse en tres grupos. Las que se quedan en aguas poco profundas del norte del Mar Caspio, viajando distancias cortas y sumergiéndose no más de cinco metros durante periodos cortos. Las que viajan cientos de kilómetros desde Kazakhstan a aguas más profundas frente a la costa de Azerbaijan e Iran, a veces sumergiéndose más de 200 metros y aquellas que se quedan en el extremo de las aguas profundas al norte sumergiéndose entre 10 y 25 metros.

Durante el otoño e invierno, los animales se quedan en la parte norte, dando a luz a sus crías sobre el hielo que se forma al comienzo de cada año. 

“Algunos de los hallazgos nos ha sorprendido. Por ejemplo, una foca nadó 14.400 kilómetros en un año y muchas de estas focas que seguimos durante el verano se quedaron en el mar durante seis meses sin volver a tierra”, dice Goodman. “También fue destacable el distinto comportamiento entre focas individuales.”

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