A principios de este año y por tercero consecutivo, el hielo marino ártico alcanzó una nueva extensión mínima de invierno sin precedentes. Ahora la NASA, con su operación IceBridge, observará los efectos de la pérdida de hielo más antiguo y grueso del Ártico.
El sondeo aéreo arrancó el 17 de julio desde la base aérea Thule, al noroeste de Groenlandia. Si el tiempo lo permite, los científicos esperan completar seis vuelos de cuatro horas sobre el hielo marino que ha sobrevivido al menos un verano. Esta capa multianual más vieja, que una vez fue el baluarte del hielo marino ártico, ha perdido grosor y extensión de forma dramática debido al cambio climático: a mediados de los 80, el hielo multianual suponía el 70 por ciento de toda la extensión del hielo marino ártico de invierno; a finales de 2012, este porcentaje había descendido a menos del 20 por ciento.
“La mayoría del océano central ártico solía estar cubierto de hielo multianual grueso que no se fundía completamente durante el verano y reflejaba la luz solar,” dice Nathan Kurtz, científico del proyecto IceBridge e investigador del Centro Goddard de Vuelos Espaciales de la NASA en Greenbelt, Maryland.
“Pero ahora hemos perdido gran parte de ese hielo viejo, dejando expuesto el océano de debajo que está absorbiendo gran parte de la energía solar. Esta es una de las razones por las que calentamiento en el Ártico ha aumentado casi el doble con respecto a la media global – cuando perdemos la cobertura reflectante del Océano Ártico, perdemos un mecanismo para enfriar el planeta.
Los vuelos analizarán las pozas de agua de deshielo en la superficie del hielo que pueden contribuir a la retirada acelerada del hielo marino. El verano pasado, la operación IceBridge llevó a cabo una corta campaña desde Barrow, Alaska, para estudiar el hielo marino joven, que tiende a ser más delgado y plano que el hielo multianual y por tanto tiene pozas de agua de deshielo menos profundas en su superficie.
“El hielo que estamos sobrevolando este verano está mucho más deformado, con una topografía más rugosa, de manera que las pozas de agua de deshielo que se forman en la superficie son bastante distintas,” dice Kurtz.
IceBridge también está usando un conjunto de trayectorias para localizar áreas que la misión ya sobrevoló en marzo y abril durante su campaña regular de primavera para medir el deshielo desde entonces.
“El hielo marino puede haberse movido cientos de millas entre la primavera y ahora, de manera que estamos siguiendo el hielo mediante datos por satélite,” dice.
El principal instrumento de IceBridge – el altímetro láser topográfico aéreo – permitirá a la misión medir la elevación del hielo con más detalle.
Los investigadores quieren probar si el láser puede medir la profundidad de las pozas de agua de deshielo que se forman en la superficie de la capa de hielo de Groenlandia en verano. Estas enormes pozas o lagos son visibles desde el espacio, pero las estimaciones de su profundidad – y por tanto el volumen del agua que contienen – plantean muchos interrogantes. Las estimaciones de estas profundidades son clave para calcular cuánto hielo de deshace de la capa de hielo de Groenlandia durante el verano.
“Los científicos han medido la profundidad de estos lagos recogiendo datos desde zodiacs directamente,” dice Michael Studinger, investigador principal del equipo de instrumento láser. “Es muy peligroso porque estos lagos pueden drenar sin avisar y nadie quiere estar en un lago recogiendo datos cuando eso ocurra. Recoger datos desde un avión es más seguro y eficiente.”
Ocean Sentry