Los tiburones son a menudo incomprendidos, descritos como voraces devoradores de hombres. Lo cierto es que los tiburones son críticamente importantes para la salud de los océanos, sin embargo un cuarto de todas las especies está amenazado de extinción.
Durante más de dos décadas, Mike Heithaus, científico marino de la Universidad Internacional de Florida (FIU), ha estado inmerso en el mundo de los tiburones y otros depredadores que ayudan al mar a mantener el frágil equilibrio de la cadena alimentaria. El trabajo de Heithaus se centra en los depredadores de las aguas del sur de Florida y las de Shark Bay en Australia.
En 2011, transcurridos unos 15 años del estudio a largo plazo sobre la importancia ecológica del tiburón tigre en Shark Bay, una ola de calor azotó la región. Las aguas del océano más cálidas provocaron la pérdida generalizada de hierba marina, una importante fuente de alimento para los dugongos y otras especies que son presas habituales de los tiburones. Ahora la hierba marina de Shark Bay está luchando por recuperarse. Pero cuenta con una ayuda inesperada. Los tiburones se han convertido en uno de sus mayores aliados en su lucha por sobrevivir.
Cuando factores de estrés tales como las olas de calor destruyen las praderas marinas, los tiburones se devienen críticos para la salud del ecosistema. Cuando rondan los lechos de praderas, los dugongos y otras presas se mantienen alejados, por lo que evitan que estos herbívoros que suelen pastar estas praderas marinas las agoten.
“Todo tiene que ver en cómo interactúan depredadores y presas,” dice Heithaus, que también es decano del Colegio de Artes, Ciencias y Educación de la FIU. “En muchos casos, solo el temor a los tiburones puede ser suficiente para mantener un ecosistema marino sano y capaz de responder a factores de estrés.”
Esta investigación destaca la importancia de los estudios exhaustivos de los ecosistemas, dice David Garrison, director del programa de la División de Ciencias Marinas de la Fundación Nacional de Ciencias (NFS), que ha financiado el estudio.
“Sin este trabajo, podríamos no darnos cuenta del importante papel que desempeñan los tiburones en la recuperación y salud de las praderas marinas,” dice.
Heithaus y James Fourqurean, experto en praderas marinas de la FIU, están conduciendo la investigación para evaluar cómo los fenómenos climáticos y la reducción de las poblaciones de tiburones pueden cambiar los océanos.
La pérdida de praderas marinas altera los ecosistemas marinos y elimina almacenes críticos de “carbono azul” que ayudan a mitigar el cambio climático. El carbono azul es el carbono que absorben los océanos y los ecosistemas costeros.
Aunque las praderas marinas ocupan menos del 0,2 por ciento de los océanos del mundo, son responsables de más del 10 por ciento de todo el carbono absorbido anualmente por el mar. Por unidad de área, las praderas de hierba marina pueden almacenar hasta el doble de carbono que los bosques tropicales del mundo, según Fourqurean. Los lechos de hierba marina costeros retienen hasta 83.000 toneladas de carbono por kilómetro cuadrado, gran parte en los suelos. En comparación, un bosque terrestre típico almacena unas 30.000, gran parte en forma de madera.
“Los científicos y los legisladores están empezando a comprender la importancia global de los hábitats de praderas marinas para la política climática,” dice Fourqurean.
Lo mismo podría decirse de los tiburones, dice Heithaus, y su función protegiéndolas. Él y su equipo de investigadores internacionales se han embarcado recientemente en el mayor análisis de los tiburones de arrecife realizado en el mundo – Global FinPrint – para determinar si los depredadores son tan importantes para los arrecifes como los son para los ecosistemas de praderas marinas.
A medida que avanza su investigación, muchas preguntas quedan sin responder. Pero una cosa es segura, sin tiburones, el mundo cambiaría para siempre.
Ocean Sentry