Citando un estudio reciente, los expertos advierten que la sardina es cada vez más pequeña y desova ante de tiempo para poder adaptarse a la fuerte presión pesquera y a los cambios medioambientales.
A menos que los gobiernos actúen con más diligencia, los expertos temen que las especies de sardina puedan quedar extintas. Dicen que el gobierno tiene que elaborar un marco global de gestión para abordar el problema de la sobrepesca de sardina o se enfrenta a las consecuencias del declive de la población.
En una declaración, Jimely Flores, científico marino sénior de Oceana Filipinas, decía que un marco global de gestión para la sardina “es una guía necesaria para la implementación de políticas basadas en la ciencia y la investigación.”
El marco de gestión, añade, debería incluir datos del Programa Nacional de Evaluación del Stock (NSAP) de la Agencia de Pesca y Recursos Acuáticos (BFAR).
“Hemos pedido a la BFAR que se reúna con el grupo técnico de trabajo y, junto a nuestros científicos, elaboren un marco muy necesario para la sardina,” dice Flores.
Según Flores, el marco debería incluir datos científicos transparentes mediante políticas basadas en la ciencia. De esta modo podremos asegurar que habrá sardinas – un pequeño pero importante pez, dice.
Dr. Wilfredo Campos, científico de la Universidad de Filipinas en Visayas, dice: “Las sardinas se están sobreexplotando y las medidas existentes no son suficientes para protegerlas, en especial durante la época de desove.”
La pesca de sardinas sería más sostenible si se permitiera que la especie alcanzara la madurez sexual durante al menos dos años, de manera que puedan llegar a reproducirse.
“Al pescarlas demasiado rápido, la sardina tiene que adaptarse biológicamente, alcanzando la madurez sexual antes de tiempo para compensar la pérdida de su población, haciendo que los los individuos sean cada vez más pequeños y desoven menos en comparación a una sardina adulta”, dice Campos.
Los expertos han señalado que en 2015 los pescadores pescaron 344.730.201 kg de sardinas.
La sardina es también un eslabón crucial en la cadena alimentaria marina, de la que se alimentan peces de alto valor comercial, como el atún, la caballa y la caballeta, además de grandes depredadores como tiburones y delfines.
Un estudio reciente elaborado por la Social Weather Stations (SWS) también reveló que el 71 por ciento de las familias filipinas típicas consumen pescado, en especial sardinas, al menos cinco veces al mes, lo que demuestra que el pescado es una fuente importante de proteína animal en su dieta. Sin embargo, también señalan que el pez que consumen es cada vez más pequeño y más caro.
En 2012, la BFRAR ordenó un cierre de la temporada para la sardina en importantes caladeros, incluidos en el mar de Visayan y la Peninsula Zamboanga, para asegurar su protección durante los meses de desove.
Sin embargo, los expertos dicen que también es importante proteger las sardinas después de la temporada de desove.
El Dr. Jose Ingles, asesor del Fondo de Defensa Medio Ambiental (EDF) en las Filipinas, dice que tras el cierre de la temporada, a menudo hay una “carrera para pescarlas”, donde los pescadores comerciales pueden acabar pescando los juveniles que se esperaría desovaran en la próxima temporada de desove.
“Deberían existir otras medidas adicionales para proteger al pequeño pez que nace durante la temporada de desove. Entre éstas se incluye fijar límites de captura y reducir el esfuerzo pesquero que ayuden a proteger las sardinas jóvenes, en especial, durante esta carrera para pescarla,” dice Ingles.
También destaca que estas medidas deben implementarse de manera urgente en aquellos caladeros que ya están sobreexplotados.
Ocean Sentry