Este año las embarcaciones están matando a los manatíes de Florida a un ritmo sin precedentes. Según la Comisión para la Conservación de la Fauna Silvestre y Pesca de Florida, el número de muertes contabilizadas hasta el 22 de julio asciende a 71, todas atribuidas a colisiones por embarcaciones, en comparación con las 58 de mediados de julio de 2009 por la misma causa. En 2009, se registró la cifra récord de 97.
Save the Manatee Club informó la semana pasada que el precio más barato de la gasolina, una mejoría en la economía, una invierno más cálido y un verano más caluroso se han combinado para que más embarcaciones confluyan en las vías fluviales este año, con los manatíes en medio de este tráfico.
Los vertidos en el lago Okeechobee y la escorrentía agravan la situación para los manatíes en la laguna del Río Indo en la costa este de Florida, donde las floraciones de algas están impidiendo que la luz llegue a la hierba marina, matando la principal fuente de alimento de los manatíes.
Todo llega cuando el Servicio de Fauna Silvestre y Pesca de los Estados Unidos considera el aumento en la población de manatíes en ciertas partes del estado para cambiar el estado de la especie de en peligro de extinción a solo amenazada.
Durante vuelos de reconocimiento durante los dos últimos años se han contado más de 6.000 manatíes.
En una declaración la semana pasado, Save the Manatee Club rechazó el argumento de que es previsible un aumento en las muertes de manatíes relacionadas con colisiones dado al aumento en la población de manatíes.
“No estamos de acuerdo,” decía la organización. “Creemos que los operadores de embarcaciones son clave”.
Los operadores de recreo señalan sin embargo que la culpa no la tienen los navegantes sino las agencias federales, cuyas políticas han contaminado las vías fluviales de Florida y reducido el hábitat de los manatíes, haciéndolos más vulnerables a las colisiones.
Ocean Sentry