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Las huellas de los sumideros costeros de carbono

El carbono azul se refiere al carbono almacenado en los océanos y áreas costeras. Estos ecosistemas son excelentes sumideros de carbono: pueden absorber y almacenar carbono de la atmósfera de forma eficiente. 

Y con las emisiones globales de dióxido de carbono rebasando los 35.000 millones de toneladas en 2016, los sumideros de carbono son más importantes que nunca. 

Un nuevo estudio destaca una técnica que podría usarse para medir con precisión los niveles de carbono en el suelo en sumideros de carbono costeros tales como los bosques de manglares.

“Poder medir los niveles de carbono en el suelo de forma barata y precisa es vital para proyectos de restauración de manglares y otras iniciativas de conservación,” dice Gabriel Nóbrega, autor del nuevo estudio. 

En el pasado, los investigadores han empleado la técnica espectroscopia de reflectancia difusa o DRS (de sus siglas en inglés) para medir el carbono en los suelos secos. “Pocos estudios lo han probado en humedales costeros o suelos de manglares” dice Nóbrega, investigador de la Universidad de Sao Paulo en Brasil.

A los investigadores les ha resultado extremadamente difícil medir los niveles exactos de carbono en el suelo en áreas costeras tales como bosques de manglares. Los métodos tradicionales para medir los niveles de carbono en el suelo fueron desarrollados para suelos secos. No todos funcionan en suelos húmedos de bosques de manglares.

Nóbrega y sus colegas probaron el DRS en muestras de suelo de tres bosques de manglares del noreste de Brasil. Hallaron que el DRS puede ser el método más preciso y eficiente en comparación a enfoques más convencionales para determinar los niveles de carbono en los suelos de manglares.

Además de la alta precisión, usar DRS para medir los niveles de carbono en el suelo tiene otros beneficios. Los métodos tradicionales pueden ser caros, requieren mucho tiempo o son tóxicos. “El DRS es rápido, barato y no es tóxico”, dice Nóbrega. “Eso hace posible hacer más mediciones y más precisas.”

La tecnología DRS funciona de forma similar a cómo vemos. La luz de una fuente, como el sol, llega a un objeto, supongamos una flor. Parte de esta luz se absorbe y parte se refleja. La luz reflejada es captada por nuestros ojos. Nuestros ojos actúan como sensores y voila! Vemos una flor.

¿Y con el DRS? Los investigadores enfocan una muestra de suelo con luz de una longitud de onda conocida, normalmente 350-2500 nanómetros. Esta luz interactúa con los componentes del suelo, incluido carbono orgánico y otros elementos. Los sensores captan la luz reflejada, que los investigadores pueden usar para crear huellas de reflectancia.

Estas huellas de reflectancia son importantes. “Usando estas huellas podemos estudiar las propiedades del suelo y medir los niveles de carbono sin tener que hacer análisis químicos,” explica Nóbrega.

El DRS puede ser más preciso que las técnicas convencionales a la hora de medir el contenido de carbono de suelos húmedos de manglares. Estos suelos a menudo están saturados de agua. Eso puede llevar a niveles relativamente bajos de oxígeno. Las reacciones químicas que tienen lugar en entornos bajos en oxígeno pueden en última instancia sesgar las mediciones de carbono obtenidas usando métodos convencionales.

Aunque los resultados iniciales usando DRS han sido prometedores, Nóbrega dice que hay mucho trabajo por delante. Por ejemplo, los bosques de manglares de todo el mundo son muy variables. Sus suelos pueden diferir en varias características tales como el tamaño del grano y el contenido en sal o mineral. Los investigadores tendrán que tener en cuenta estas diferencias cuando usen DRS para medir niveles de carbono.

Nóbrega espera elaborar una librería de huellas de reflectancias para los suelos de manglares en todo el mundo. No se quiere parar con los suelos de manglares. “Queremos expandirnos a otros entornos costeros, tales como marismas, praderas marinas y bajos intermareales.

Finalmente, podría ser posible equipar un dron con sensores especiales. “Luego podríamos obtener información vital sin molestar los ecosistemas sensibles,” dice Nóbrega. “Podríamos monitorizar los niveles de carbono en áreas grandes e inaccesibles.”

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