Los investigadores informan que el mayor animal de la Tierra está cambiando su ecología y que podría ser debido al cambio climático o a los efectos de la caza de ballenas.
Catherine Attard, estudiante de doctorado en la Universidad Macquarie en Sidney, y varios colegas, han publicado sus hallazgos en el último número de la revista Molecular Ecology.
‘Nuestro estudio ha añadido una importante pieza a un enorme puzzle todavía incompleto que son las ballenas azules,’ decía.
La ballena azul (Balaenoptera musculus) es el mayor animal vivo de la Tierra y sin embargo seguimos sabiendo muy poco sobre él.
En el hemisferio sur hay dos subespecies de ballena azul: la ballena azul antártica y la ballena azul pigmea. Según registros históricos de captura, la ballena azul antártica se alimenta en aguas antárticas y en general la ballena azul pigmea lo hace en las aguas templadas frente a la costa de Australia Occidental y Victoria. Ambas especies se desplazan más cerca del ecuador para aparearse en invierno.
Sin embargo Attard y sus colegas han hallado ahora pruebas genéticas que ponen en entredicho el conocimiento actual que tenemos sobre la ballena azul.
Los investigadores tomaron 155 muestras genéticas de ballenas azules en la Antártida y 109 de ballenas azules pigmeas de Australia.
‘Hallamos una mayor proporción de ballenas pigmeas genéticamente australianas frente a la costa de la Antártida de la esperada,’ dice Attard.
Los investigadores hallaron también híbridos de ballena azul antártica y pigmea, la primera prueba de híbridos entre distintas subespecies de ballenas, dice Attard.
Pero, ¿por qué la prueba genética actual sugiere una proporción mayor de ballenas azules pigmeas en la Antártida según el registro de datos balleneros recopilado entre 1913 y 1973?
Una posibilidad, dice Attard, es que el cambio climático esté calentando los océanos permitiendo a la ballena azul pigmea adaptada a aguas más cálidas desplazarse más hacia al sur.
Otras explicaciones podrían ser la disminución de la población de ballena azul antártica debido a la caza.
‘Sabemos que los balleneros cazaron muchas más ballenas azules antárticas que pigmeas. Sabemos que la población de ballenas azules antárticas descendió en menos de 1% su población original,’ dice Attard.
Señala que esto podría haber llevado a la ballena azul pigmea a desplazarse más hacia el sur y aprovecharse de este descenso de la población de ballena azul en la competición por el krill antártico.
En realidad, dice Attard, puede que el número de ballenas azules pigmeas en la Antártica no haya cambiado mucho y que su proporción haya simplemente aumentado debido a la disminución de la población de ballena azul antártica.
Attard dice que la desconcertarte diferencia también podría deberse a los propios métodos empleados en la recopilación de datos genéticos y a los registros históricos de los balleneros.
Para investigar si la diferencia era debida a las diferencias de método, ella y sus colegas emplearon datos genéticos para rastrear en el tiempo y estimar la proporción de ballenas azules antárticas y pigmeas.
Al hacerlo, hallaron que la proporción de ballenas pigmeas coincidía con la menor proporción histórica indicada por los datos históricos, lo que dio confianza de que la diferencia hallado hoy es auténtica.
Attard dice que aunque la ballena azul está protegida actualmente, sigue recuperándose todavía de los dramáticos efectos de la caza de ballenas.
Añade que la ballena azul pigmea necesita ser tratada de distinta forma que la ballena azul y que los hallazgos deberían ayudar en estos esfuerzos. Fuente
Ocean Sentry