Las plantas marinas y las algas en ecosistemas de aguas poco profundas pueden desempeñar un papel clave paliando los efectos de la acidificación del océano, y su robusta población en entornos costeros podría ayudar a preservar la vida de crustáceos, según un estudio conducido por ecólogos de la Universidad de California, en Irvine.
En un nuevo estudio sobre la costa del Pacífico, Nyssa Silbiger, profesora asistente de ecología y biología evolutiva de la Universidad de California, en Irvine, determinó que las plantas marinas y las algas hacen disminuir la acidez de su entorno a través de la fotosíntesis. Sus resultados sugieren que mantener la vegetación marina nativa podría reducir localmente los efectos de la acidificación en los animales marinos – sensibles al ph del océano.
Los resultados del estudio han sido publicados en la revista Scientific Reports.
“Nuestros resultados de sitios que abarcan unas 1.000 millas de litoral revelan que la vida marina desempeña un papel destacado en el manejo de las condiciones locales del ph,” dice Sorte.
Cerca del 90 por ciento de la captura pesquera procede de ecosistemas costeros. Cualquier disminución del ph costero tiene importantes repercusiones en animales tales como corales, ostras y mejillones, cuyas conchas y esqueletos pueden acabar siendo más frágiles en entornos con ph bajo.
Dados sus resultados, los autores recomiendan esfuerzos para conservar las plantas marinas y algas en los hábitats costeros.
“Las consecuencias medioambientales y económicas resultantes de la acidificación del océano son graves,” dice Silbige.
“Disminuir las emisiones de CO2 sigue siendo el objetivo número uno para proteger nuestros ecosistemas marinos, pero nuestra investigación revela que la vida marina también tiene un control importante en el ph costero.”
Ocean Sentry