La organización Dolphin Project puede confirmar que el 1 de marzo acabaron las batidas de delfines para la temporada 2017/18.
Las lonas y sus estructuras bajo las cuales los pescadores arrastran a los delfines para acabar con sus vidas o elegir a los que servirán para espectáculos han sido desmontadas. En el puerto, las lonas que tapan los cuerpos desembarcados para ser descuartizados también han sido retiradas.
Durante seis meses, los delfines estuvieron sujetos a un constante hostigamiento y abuso – perseguidos, heridos, arrollados, manoseados, arrastrados vivos, llevados cautivos y asesinados. Manadas enteras de delfines han sido aniquiladas y los lazos entre ellos rotos para siempre.
Parques marinos y acuarios se abastecieron de delfines salvajes para saciar la demanda de la gente por los espectáculos con delfines. La carne de los que no fueron elegidos llenaron la sección de productos fríos de las tiendas locales, a pesar de que el gobierno japonés conoce los daños provocados por la contaminación por mercurio. Y mientras tanto, los cazadores de delfines trabajaron codo con codo con los adiestradores, una rara alianza entre un grupo cuyo objetivo es matar y otro cuya misión es obtener.
Cada año, entre el 1 de septiembre y el 1 de marzo tiene lugar en Taiji, Japón, una de las cazas más crueles de una de las criaturas más sensibles del planeta conocidas por el documental ganador de un Oscar, The Cove. A lo largo de esos seis meses, los pescadores o, más adecuadamente, los cazadores de delfines, sentencian a los delfines a una vida en cautividad o una muerte certera a través de la violencia física y la tortura acústica. La organización Dolphin Project es la única que ha estado sobre el terreno consecutivamente desde 2003 y la única en Taiji durante toda la temporada de caza 2017/2018. Su misión es exponer las atrocidades cometidas contra los delfines, transmitiendo en directo, fotografiando y documentando en vídeo, informando y usando el poder de las redes sociales.
Solo mediante la exposición mundial estas prácticas atroces en Taiji acabarán.
Según la documentación recopilada por los voluntarios de la organización, los Cove Monitors, un total de 722 delfines de siete especies distintas fueron llevadas cautivas y/o asesinadas. Esta cifra no incluye el número incalculable de delfines que murió en el transcurso de estas batidas, a menudo los más enfermos, las crías o los que son incapaces de soportar ver como su familia es asesinada.
El 1 de septiembre, el primer día de la temporada de caza, miles de personas salieron a las calles para manifestarse e informar sobre las batidas en el Día de los Delfines de Japón. Se celebraron casi 40 eventos en todo el mundo con un mensaje a Japón que leía: “BASTA YA”.
Dos días después, el 3 de septiembre, una manada de 44 calderones fue conducida a la cala en la que fue la primera batida de la temporada. Durante tres días fueron masacrados 20 delfines, tres fueron elegidos para realizar futuros espectáculos con delfines y 20 fueron tirados al mar sin la protección del resto de la manada. Una cría fue vista flotando muerta en la parte exterior de las redes.
El 21 de septiembre fue capturada la primera manada de delfines de Risso. Esta especie es la más cazada por su carne. En esa ocasión, sin embargo, los adiestradores de delfines del Museo de la Ballena seleccionaron a uno de ellos para una “vida” en cautividad. El resto de miembros no tuvo ninguna oportunidad.
El 11 de octubre, tres especies de delfines fueron conducidas a la cala, incluidos delfines de hocico estrecho – una nueva especie añadida a la cuota de este año. Fue durante esta batida que los Cove Monitors vieron algo difícil de explicar con palabras. Curiosos, los delfines rodearon a un buzo en lo que debería haber sido un momento conmovedor, reflejando una relación de cientos de siglos entre ser humano y delfín, pero rápidamente se convirtió en una inaceptable violación de la confianza.
Menos de un mes más tarde, el 1 de noviembre, los cazadores condujeron a otra especie recién incluida a la cuota – delfines cabeza de melón. Sin embargo, los delfines resultaron ser orcas pigmeas y tuvieron que ser liberadas.
Si los voluntarios del Dolphin Project no hubieran estado allí transmitiendo en directo es muy posible que los cazadores hubieran ocultado el error y masacrado a la especie equivocada.
Un día después, el 2 de noviembre, los cazadores condujeron a la cala a la primera manada de delfines mulares, los más cotizados. Un delfín mular adiestrado – la especie preferida por parques marinos y acuarios de todo el mundo – puede llegar a venderse por 154.000 dólares. Como ocurre con todos los delfines seleccionados para su cautiverio, esto llega a expensas de perder su libertad, su cultura y su mundo natural al que están perfectamente adaptados.
El 10 de noviembre tuvo lugar la primera batida de delfines cabeza de melón. De nuevo, los Cove Monitors vieron la relación simbiótica entre cazadores y adiestradores, con 12 delfines asesinados, seis destinados a espectáculos y 14 liberados. A pesar de ser conducidos de nuevo al mar, los supervivientes intentaron regresar de nuevo a la cala, negándose a dejar atrás a sus familiares.
El 7 de diciembre las aguas de la cala volvieron a teñirse de rojo con la primera matanza de delfines listados. Los cazadores fueron implacable. Los Cove Monitors pudieron percibir la frustración de los cazadores cuando éstos tuvieron que tardar más de lo normal para poner las redes, haciendo que varios delfines intentaran escapar y sobre los cuales los cazadores volcaron luego toda su violencia para asegurar que los aterrorizados delfines seguían bajo su control.
Hacia finales de la temporada, el 19 de febrero, tuvo lugar la primera captura en el mar de delfines del Pacífico de lados blancos. Irónicamente, la única captura de delfines del Pacífico de lados blancos la temporada pasada tuvo lugar exactamente el mismo día hacía un año. Los voluntarios pudieron ver como los delfines entraban en pánico golpeando el agua con sus colas frenéticamente. Finalmente, se vieron sobrepasados y, una vez capturados, fueron arrojados a los corrales marinos como si fueran basura.
Ningún delfín ha abandonado a su familia de forma voluntaria para unirse a los espectáculos con delfines. Ningún delfín cautivo puede considerarse embajador de su especie. Ningún delfín en cautividad se comporta del mismo modo que haría en estado salvaje. Ningún elemento de sus vidas en prisión es un reflejo de sus vidas en la naturaleza. Así que no hay nada de educativo en los delfinarios o parques marinos.
Pero HAY algo educativo en la solución:
Si no se compran entradas para ver delfines cautivos, la demanda de delfines se reducirá. Cuando las capturas de delfines salvajes dejen de ser rentables, las batidas acabarán.
Puede que tal vez estemos viendo los resultados de tantos que sabemos la verdad de lo que hay detrás de los espectáculos con delfines. Esta temporada fueron secuestrados 109 delfines de sus familias a diferencia de los 235 la temporada anterior.
El Dolphin Project quiere agradecer a sus dedicados voluntarios, los Cove Monitors, y aquellos que vieron las transmisiones en directo, compartieron los informes diarios en las redes sociales y blogs y entraron en el enlace TAKE ACTION para actuar en nombre de aquellos que no pueden hablar. Seguiremos educando sobre las horribles realidades del cautiverio de delfines durante todo el año. Como parte de las campañas internacionales del Dolphin Project, los equipos también están sobre el terreno en las islas Salomon e Indonesia, algo que solo es posible gracias al generoso apoyo de la gente.
Cuando el nivel de crueldad es absoluto, debemos oponernos todos de forma absoluta.
Documentar y transmitir en directo es imperativo. Nunca abandonaremos a los delfines de Taiji.
Aunque las batidas han acabado técnicamente, los permisos para cazar calderones son válidos durante varios meses más.
El Dolphin Project ya está preparando la temporada para 2018/19.
Ocean Sentry