Durante siglos, el pez sierra podía reclamar haber ganado la loteria evolutiva. Su largo hocico en forma de sierra está tan atestada de dientes y tan llena de nervios que puede detectar hasta el más ligero de los movimientos, permitiendo a esta criatura parecida a la raya ensartar o atacar a sus presas en solo golpe mientras permanece camuflada en el suelo marino.
Pero el arma secreta darwiniana del pez sierra es la que ahora está ensartando a la criatura en las redes de pesca de todo el mundo y alimentando una demanda voraz de los practicantes de la medicina china tradicional. De los 1.200 tiburones y rayas del planeta, las cinco especies de pez sierra son de lejos las más amenzadas.
Guinea y Guinea Bissau están presionando para incluir al pez sierra en un tratado internacional que garantizará más protecciones. La Union Internacional para la Conservación de la Naturelaza (IUCN), que gestiona la lista de especies en peligro, también está poniendo en marcha una estrategia global para salvar al pez sierra.
Una vez común en 92 países, el pez sierra está actulamente extinguido en 21, tal vez hasta en 42.
Las redes de pesca son su mayor enemigo.
El rostro alargado en forma de espada se enreda en las redes muy facilmente. Desenredar al pez tiende a dañar el equipo de pesca y a menudo para recuperar estas pérdidas los pescadores los venden ilegalmente. Según la UICN, en 2008 se reportó que un pescador de Kenia pudo jubilarse después de capturar un solo pez sierra, vendiendo sus aletas por unos 4.000 dólares y su sierra por hasta 1.450 dolares.
Esto nos lleva al segundo mayor problema: la demanda de pez sierra con fines medicinales. Aunque la venta internacional es ilegal, la ley no se cumple. Otro problema viene de su aleta dorsal. A pesar de que no se ha demostrado ningún valor medicinal de las partes del pez sierra, la medicina tradicional china prescribe los huevos de pez sierra, el hígado y la bilis para curar la diarrea y la sarna. Los huevos de pez sierra se venden online por 88 yuanes (14 dólares) el kg y varias partes de pez sierra son usadas en Brasil, Mexido, Kenia, Eritrea, Yemen, Bangladesh, la India e Iran para tratar una variedad de enfermedades.
Los países latinoamericanos también usan los dientes del pez sierra como espoleas para las peleas de gallo, con precios en las páginas web de Peru y Ecuador que van de los 80 a los 220 por un solo diente, dice la UCIN.
El pez sierra puede llegar a alcanzar los 24 pies (7,3 metros), alcanzando un elevado precio en el comercio de peces de acuario.
La última amenaza para el pez sierra puede que sea la destrucción de su hábitat. Todas las especies viven típicamente alrededor de estuarios o áreas cercanas a la costa, particulamente los peces sierra jóvenes, lo que significa que el desarrollo costero y la contaminación supone una importante amenaza. Las especies que viven en agua dulce así como los juveniles han sido desplazados por las presas, particularmente en el sudeste asiático.
Los bosques de mangles, con una reducción de hasta un 35% de media con respecto a 1980, son también hábitats críticos.
Ocean Sentry