El cuerpo del delfín de Irrawaddy fue hallado muerto por los pescadores locales el 17 de diciembre cerca de Katha Township, en la región de Sagaing en Birmania.
La hembra, de 2,3 metros y unos 10 años de edad, presentaba un profundo corte en su abdomen.
Es el tercer delfín de Irrawaddy que muere este año. En abril fue hallado muerto un macho con heridas en sus aletas provocadas supuestamente por las hélices de un barco. En junio, una hembra de 30 años fue hallada muerta sin heridas, por lo que se cree que murió debido a causas naturales.
Aunque se desconoce la causa de esta última muerte, activistas locales apuntan a la pesca eléctrica, una importante amenaza para esta especie en peligro de extinción.
Según estadísticas de la organización Wildlife Conservation Society (WSC), en 2012 quedaban solo 86 delfines de Irrawaddy. En 2014, la población era de solo 63. En 2015 fueron contados 58 en la zona protegida que va desde Mandalay a Bhamo. En 2016 se contaron 65, a pesar de tres muertes, incluida una hembra gestante hallada muerta ese mismo año.
La pesca eléctrica, en especial en la zona protegida del río Irrawaddy, está prohibida por la Ley de Pesca en Aguas Dulces promulgada por el Departamento de Pesca.
Normalmente los pescadores ilegales usan una dinamo de tres kilovatios que puede matar a todas las criaturas en un radio de 30 metros. La pesca eléctrica tiene por objetivo la extracción masiva de peces del agua produciendo un campo eléctrico dentro del agua. Los pescadores que usan este método de pesca ilegal suelen ir armados con hondas y cuchillos y son difíciles de arrestar, según informan las autoridades.
Las penas por usar este método ilegal son de tres meses de cárcel. Si los pescadores son sorprendidos matando a un animal protegido usando equipos de pesca prohibidos, las penas ascienden a un máximo de tres años de cárcel y una multa de hasta 300.000 kyats (220 dólares).
“El gobierno y las autoridades responsables precisan leyes, normativas y regulaciones estrictas que puedan proteger de forma efectiva a esta especie en peligro de extinción,” decía U Mg Mg Oo, miembro del grupo local activista Green Activity.
“Los pescadores que usan la pesca eléctrica les da igual la ley e incluso atacan a los que se atreven a reportarla. A parte de la pesca eléctrica, también necesitamos una ley efectiva para impedir la contaminación del río,” añadía.
Y es que además de la pesca eléctrica, las compañías de lavado de oro arrojan las aguas residuales de sus operaciones a los lagos que van a parar a los ríos. En el proceso de extracción de oro se emplea cianuro y mercurio.
El delfín de Irrawaddy, de tamaño pequeño y hocico atípicamente corto, se halla principalmente en los ríos del sudoeste asiático y estuarios cerca de la bahía de Bengala. La especie está clasificada como vulnerable, pero las poblaciones fuera de Bangladesh y la India, donde vive casi el 90 por ciento de la población, está considerada en peligro crítico de extinción. El delfín del río de Irrawady realmente no es un delfín de agua dulce, sino un delfín oceánico que pasa la vida cerca de la costa, frecuentando ríos y estuarios, incluidos el Ganges y el Mekong así como el río Irrawaddy, del que toma su nombre.
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