Shell, el gigante del petróleo que el pasado trimestre alcanzó los 4800 mil millones de dólares en beneficios, tiene intención de aumentar esta cifra perforando en los mares de Beaufort y Chukchi frente a la costa de Alaska.
El año pasado Shell recibió la aprobación para llevar a cabo operaciones exploratorias de perforación a mar profundo en uno de los ecosistemas más frágiles y peligrosos del planeta. Este mes, los reguladores federales puede que aprueben el plan de respuesta de limpieza de Shell en esta remota área. De de ser así, Shell podría enviar este verano su flota de perforación al Ártico para taladrar en este entorno extremo, implicando enormes riesgos y amenazando a todas las formas de vida, incluyendo a la criatura icono del Ártico, el oso polar.
Cientos de miles de estadounidenses, más de 60 miembros del congreso y 573 científicos de investigación se encuentran entre las voces que piden a la Administración Obama que tome decisiones basadas en la ciencia y no en la política y no permita la perforación en el Océano Ártico. Durante un periodo de comentarios públicos que acaba hoy, cerca de 400.000 personas instaron al presidente Obama a retirar dos arrendamientos en el Ártico propuestos en el programa de prospección mar adentro del país para 2012-2017. Además, 60 miembros del congreso se unieron para pedir al Secretario del Interior Ken Salazar que aborde los ‘importantes obstáculos’ en el Ártico estadounidense ‘antes de considerar cualquier nuevo arrendamiento en la región.’
Más de 500 destacados científicos estadounidenses e internacionales, incluyendo a los renombrados oceanógrafos Sylvia Earl, Paul Dayton y Alan Springer, firmaron una carta abierta pidiendo a la Administración Obama a que lleve hasta el final su compromiso con la ciencia en el Ártico.
La perforación podría empezar en julio, a pesar del hecho de que no existe ninguna forma demostrada de limpiar un vertido en las condiciones extremas del Ártico y de que existe una falta de información básica sobre el entorno marino ártico. La costa ártica es hogar de la gente Inupiat desde hace miles de años. Además, las aguas árticas proporcionan hábitat crítico para una miríada de especies de fauna salvaje incluyendo el oso polar, la ballena de Groenlandia, la morsa, las focas y cientos de especies de aves.
Este verano, a medida que el hielo en las aguas prístinas de Alaska se derrita y la nieve se retire con los vientos más cálidos de la primavera, los osos polares iniciarán su recorrido anual hacia sus lugares de cría. Sin embargo, por primera vez, puede que una enorme operación de perforación petrolera, acompañada de una flotilla de buques de apoyo, se una también a su hábitat crítico. Algunos se preguntan si esto no es solo el comienzo de una invasión de plataformas petroleras que podrían convertir este paisaje prístino en un Golfo de México atestado de torres de perforación.
En el norte congelado, un desastre de crudo podría ser fatal e irreparable. Como el desastre del Exxon Valdez ya ha demostrado, la ecología de los mares del norte de Alaska es incluso más sensible al ataque de los componentes tóxicos del petróleo.
‘El ártico es la última zona salvaje del planeta. Sus aguas y la abundante vida que sustenta son simplemente demasiado sensibles para llevar a cabo perforaciones, en especial desde que ni la industria petrolera ni los científicos han hallado una forma de contener o de limpiar un vertido en las duras condiciones de un entorno extremo como es el Ártico,’ decía Chuck Clusen, Director del Proyecto Alaska de la Natural Resources Defense Council. ‘
Ocean Sentry