La flota ballenera japonesa ha partido para su caza anual en la Antártida, con medidas de seguridad reforzadas entre un hervidero de protestas internacionales.
Tres buques, dirigidos por el Yusshin Maru de 720 toneladas, partió el martes de Shimonoseki, al oeste de Japón, en una misión calificada oficialmente de “investigación científica”, según informes de los medios de comunicación locales.
La Agencia de Pesca del gobierno se negó a confirmar los informes, señalando razones de seguridad.
En febrero, Japón se retiró un mes antes de su temporada ballenera 2010-2011, capturando solo una quinta parte de su cuota debido a la interferencia del grupo ambiental Sea Shepherd con sede en los Estados Unidos.
Según un plan aprobado por el gobierno en la Comisión Ballenera Intenacional (CBI), la flota tiene como objetivo la captura de cerca de 900 rorcuales aliblancos y 50 rorcuales comunes. Aunque la caza comercial de ballenas está prohibida bajo un tratado internacional, Japón hace uso de un vacío legal para llevar a cabo ‘investigación letal’ en nombre de la ciencia.
Japón no oculta el hecho de que la carne de ballena de su caza de ‘investigación’ acaba en las mesas y restaurantes. Fuente
Ocean Sentry