La contaminación lumínica a lo largo del Mediterráneo está cambiando los hábitats de anidación de las tortugas marinas en Israel, según una nueva investigación.
Imágenes orbitales de la región, junto con información de los nidos de tortugas por parte de la Autoridad Nacional de Parques de Israel, han revelado que las especies de tortugas en esa área ponen nidos en lugares más oscuros.
“Las dos especies de tortuga marina en nuestro estudio anidan de noche. Se piensa que la contaminación lumínica por la noche a lo largo de la costa podría alterar pistas visuales, importantes por ejemplo para que las tortugas marinas puedan encontrar el mar después de poner los nidos o eclosionar,” dice la investigadora principal Tessa Mazor, de la Universidad de Queensland.
“El impacto de las luces nocturas en las playas y el efecto disruptivo que tiene en el proceso de las eclosiones para encontrar el mar está bien documentado e investigado. Sin embargo, la alteración provocada en las tortugas marinas nidificadoras no se conoce lo suficiente,” dice.
El estudio estudió dos especies de tortugas marinas, la tortuga boba (Caretta caretta) y la tortuga verde (Chelonia mydas).
En general, dice Mazor, las tortugas marinas anidan en las mismas playas donde nacieron, a menudo dentro de las 6 millas (10 kilómetros) de donde nacieron.
En el Mediterráneo, la temporada de nidación tiene lugar entre mayo y septiembre, con una sola hembra poniendo hasta 6 nidos. Una hembra llega a la playa por la noche, cava un agujero y deposita en la arena un grupo de entre 40 y 200 huevos, luego los cubre y se va.
Las eclosiones, que tienen lugar dos meses más tarde durante la noche para evitar depredadores, son particularmente vulnerables a las luces nocturnas, dice.
“Durante este proceso de encontrar el mar, las eclosiones pueden desorientarse debido a la luz artificial y algunas toman una dirección incorrecta, por ejemplo, hacia carreteras. Otras pueden ser devoradas por zorros, perros o aves,” dice.
El grupo de Mazor se interesó en como las luces nocturnas afectan los lugares de anidación. Las imágenes de Israel proceden de imágenes por satélite SAC-C de Argentina en 2007 así como imágenes de 2003 tomadas por un astronauta en la Expedition 6 a bordo de la Estación Espacial Internacional.
Después de considerar la estructura geológica de las playas y los impactos debido a la actividad humana, el estudio halló una importante relación entre la intensidad de la luz nocturna y la nidación. Las tortugas preferían anidar en regiones más oscuras.
“Nuestros hallazgos son los primeros que muestran que las luces nocturnas pueden usarse para explicar la actividad de nidación de las tortugas marinas en áreas muy extensas.”
Los resultados pueden aplicarse en otros lugares del Mediterráneo debido a la alta intensidad de las actividades costeras, añade, pero también aplicables en todo el mundo.
“La mayoría de las especies de tortugas marinas anidan de noche y por tanto se ven afectadas por la actividad lumínica artificial nocturna, de manera que estos resultados se aplicarían a áreas donde las playas de anidación están cerca de ciudades y actividades humanas,” dice.
Los investigadores sugieren que los resultados del estudio podrían ayudar en los esfuerzos de conservación con la creación de reservas en áreas más oscuras a lo largo del litoral, tal vez limitando la iluminación a determinadas horas.
La mayoría de las tortugas marinas están amenazadas en todo el mundo debido a las actividades pesqueras humanas (a menudo caen accidentalmente en las redes y se ahogan antes de ser liberadas) así como el crecimiento de las poblaciones costeras y las actividades turísticas a lo largo de los litorales.
El trabajo del grupo de Mazor fue publicado en el número de marzo de 2013 de la revista Biological Conservation, con la participación de investigadores de Australia, Italia e Israel. Su próximo paso será examinar el efecto del cambio climático en las playas de anidación en Israel y el Mediterráneo.
“Un interesante rasgo biológico de las tortugas marinas es que las temperaturas de la arena determinan el sexo de la especie. En un rango de temperaturas de 25-33ºC nacen hembras y machos a temperaturas más bajas, de manera que los cambios provocados por el cambio climático podrían alterar la distribución entre ambos sexos,” dice.
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