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La contaminación acústica marina estresa y confunde a los peces

Investigadores de la Universidad de Newcastle han hallado que la lubina experimenta niveles más elevados de estrés cuando se ve expuesta a sonidos de clavado (de pivotes) y la perforación producidos durante la construcción de estructuras offshore.

El pez también revelaba signos de confusión cuando encontraba un depredador potencial estando expuesta a estos ruidos submarinos. Cuando los investigadores reprodujeron las grabaciones de estos sonidos e imitaron la aproximación de un depredador, la lubina daba más giros y no lograba alejarse del depredador.

Cuando se veía expuesta a los sonidos del taladrado, evitaba activamente estas áreas, pasando más tiempo dentro de lo que el equipo de investigación denomina “zona segura”.

El pez también tardaba más tiempo en recuperarse de la exposición a los sonidos submarinos.

La autora principal del estudio, Ilaria Spiga, explica: “Durante las últimas décadas, el mar se ha convertido en un lugar muy ruidoso. Los efectos que hemos observado eran pequeños cambios pero con un potencial para alterar la capacidad de la lubina de seguir en sintonía con su entorno.

“La lubina, al igual que estas especies de peces óseos, depende de un mecanismo característico de “sobresalto y respuesta” para alejarse de los depredadores. La exposición a ruidos submarinos puede dificultar la detección de un depredador y la reacción a éste. También puede obstaculizar su propia capacidad de encontrar alimento.

“El ruido antropogénico podría tener también un efecto potencialmente adverso en la reproducción. Los peces podrían evitar activamente entrar en los sitios de desove si están presentes estos ruidos allí. También podría verse afectada la comunicación entre individuos.”

Los investigadores reprodujeron las grabaciones de la perforación del Canal de la Mancha realizadas durante la instalación de una nueva presa mareomotriz, mientras sonaba el ruido del clavado de los pilotes de una nueva estación salvavidas en la bahía Swansea.

El clavado de estos pilotes venía caracterizado por intensos pulsos de sonido de baja frecuencia mientras que los ruidos de perforación eran continuos. Ambos ruidos se solapan con el rango de audición de 100-1000 hz de la lubina y de muchas otras especies de peces.

Aunque la Directiva Marco de la Unión Europea sobre la estrategia marina (MSFD) admite que el ruido es un contaminante, actualmente solo tienen que registrarse en el Registro de Ruidos Marinos del Reino Unido solicitudes para proyectos más grandes y complejos.

El equipo de investigadores pide ahora que esto se amplíe, proponiendo límites al tiempo de perforación o clavado submarinos o reemplazando el clavado por la perforación para dar tiempo a los peces a recuperarse de los cambios fisiológicos que inducen estos ruidos.

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