Los cangrejos están aumentando de tamaño con la contaminación por carbono procedente de las plantas energéticas, fábricas y vehículos y que posteriormente va a parar al mar, convirtiendo a estos fuertes crustáceos en depredadores todavía más temibles.
Esto supone un importante problema para la bahía de Chesapeake, donde los cangrejos se comen a las ostras. Además, el mismo carbono que absorben los cangrejos para crecer más bloquea el desarrollo de las ostras.
“Los niveles más elevados de carbono en el océano están ralentizando el crecimiento de las ostras y acelerando el crecimiento de sus depredadores como el cangrejo azul,” dice Justin Baker Ries, geólogo marino en el Centro de Investigación de la Universidad de Carolina del Norte.
Durante los próximos 75 a 100 años, la acidificación del océano podría hacer aumentar el tamaño de los cangrejos azules, llevando a una depredación de más ostras y otros organismos y posiblemente provocando un descontrol de la cadena alimentaria.
El problema se extiende más allá de los cangrejos y la bahía de Chesapeake. Las langostas y camarones también están aumentando de tamaño con la contaminación por carbono a lo largo de la costa atlántica. Al igual que las ostras, los corales, que ayudan a proteger pequeños organismos de grandes depredadores, se están viendo afectados adversamente por una acidez cada vez más elevada de las aguas.
Los cangrejos almacenan carbono como nadie. Cuanto más ingieren, más rápido mudan, un crecimiento prematuro durante el cual sus caparazones se hacen más blandos. El carbono ayuda a acelerar el proceso de manera que acaban siendo más grandes y tal vez más fuertes, menos vulnerables a los depredadores y convirtiéndose en depredadores más formidables.
El aumento en el tamaño de no significa que los cangrejos tengan más carne dado que los cangrejos destinarían su energía en mejorar sus caparazones.
La investigación que muestra los efectos del carbono en los organismos marinos fue publicada en la revista Geology en 2009. Los cangrejos azules de Chesapeake crecían casi cuatro veces más rápido en tanques con niveles altos de carbono que en tanques con niveles más bajos.
Bajo la acidificación del océano, las ostras serán más vulnerables a los depredadores y a las enfermedades.
Foto: Wikipedia
Ocean Sentry