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La acidificación del océano aumenta nuestra deuda ecológica

Los economistas afirman que la crisis económica, provocada por una prolongada década de crecimiento en la construcción y el endeudamiento en el consumo, está llegando a su fin, sin embargo nuestra deuda ecológica sigue aumentando.

Al igual que en los negocios es obvio que una fuerte dependencia en el dinero prestado produce ganancias a corto plazo y dolor a largo, hemos hecho crecer nuestra economía con préstamos contra el futuro y a esto le seguirán grandes problemas.

Una de nuestras mayores deudas es el calentamiento global. Reducir esta deuda fue uno de los objetivos de la cumbre climática de Naciones Unidas en Copenhague. A pesar de las continuadas advertencias acerca de la fatal consecuencia de la inacción, los líderes mundiales no lograron elaborar un plan que recortara las emisiones de gas de efecto invernadero que están calentando el planeta y desestabilizando el clima. Nuestra deuda atmosférica sigue creciendo.

Sin embargo, en la cumbre se destacó otro importante peligro ecológico relacionado con los combustibles fósiles: la acidificación de los océanos a la que los científicos llaman el ‘gemelo malvado del cambio climático.’

Para lograr atención al problema, la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza publicó una guía sobre la acidificación de los océanos. Se dijo que el océano almacena carbono de forma natural y que el dióxido de carbono (CO2) se disuelve en el agua marina formando ácido carbónico. Sin embargo, las emisiones actuales de CO2 están muy alejadas de los niveles históricos y los océanos están absorbiendo enormes cantidades de CO2 a un ritmo más acelerado. Hoy, la acidez del océano es en torno un 30% más elevada que antes del comienzo de la revolución industrial y más elevada que en cualquier otro momento durante los últimos 500.000 años.

Durante la cumbre, Jane Lubchenco, profesora de la Universidad estatal de Oregón, también hizo una exposición sobre la acidificación de los océanos. Dice que el calentamiento global está haciendo más cálidas las aguas y provocando el aumento de los niveles del mar. Los científicos también creen que la acidificación está relacionada con el aumento del número de zonas muertas marinas, con bajos niveles de oxígeno.

La surgencia a lo largo de la plataforma continental y costa del Pacífico lleva a la superficie las aguas profundas ricas en nutrientes y con bajos niveles de oxígeno, provocando un drástico aumento en la producción de fitoplancton que al morir reduce de manera importante los niveles de oxígeno, obligando a otra vida marina a escapar de la zona o morir, de ahí el término de ‘zonas muertas.’

Estudios demuestran que el dióxido de carbono en las surgencias está aumentando. Además, los vientos costeros persistentes y más fuertes procedentes del norte, y que los científicos creen que ocurrirán con el calentamiento global, parecen contribuir al incremento de la producción de fitoplancton, reteniendo aguas con elevados nutrientes y pocos niveles de oxígeno durante largos periodos de tiempo.

Otra exposición sobre la acidificación en la cumbre fue presentada por el Convenio sobre la Diversidad Biológica, un consorcio formado por 192 estados miembro, creado con el objetivo de conservar la biodiversidad biológica. Éste se centró en las implicaciones de cara a la biodiversidad marina. El grupo concluyó que de seguir las emisiones actuales, es probable que en 2050 la acidez del océano aumente un 150%. El aumento ocurrirá demasiado rápido como para que muchos organismos puedan adaptarse y el resultado final será una pérdida fatal de la biodiversidad.

En 2032, por ejemplo, el Océano Ártico, altamente productivo, ya no contendrá cantidad suficiente de materiales carbonatados esenciales. Condiciones similares ocurrirán en 2050 en el Océano Austral. Le seguirán efectos fatales para las especies que dependen del calcio para su desarrollo tales como mejillones, ostras, camarones, cangrejos y langostas.

A finales de siglo, alrededor del 70% de los arrecifes de coral del mundo, zonas clave de alimento y hábitat para especies de peces comerciales, también se verán expuestas a elevados niveles de acidificación.

Estos cambios tendrán graves consecuencias. Según el grupo, en 2006 los moluscos y crustáceos supusieron el 50% de los 4.000 millones de dólares de la industria pesquera comercial de Estados Unidos. El procesamiento, la venta al por mayor y las actividades al por menor produjeron ventas de 69.500 millones de dólares, contribuyó a la economía de Estados Unidos con 35.000 millones de dólares en valor añadido y creó alrededor de 70.000 puestos de trabajo.

Si las emisiones de dióxido de carbono siguen sin controlarse, la acidificación del océano a mediados de siglo reducirá dramáticamente la pesca, dejando en todo el mundo a millones sin alimento y a otros miles más sin trabajo.

Uno podría pensar que aprenderíamos de los errores, sin embargo, la ideología, la mala información y las falsas ilusiones nos impiden de nuevo ver que los resultados desastrosos son certeros si no conseguimos adoptar prácticas y políticas que reduzcan nuestras emisiones de combustibles fósiles.

Hemos visto antes esta película, no hagamos una secuela.

Al igual que ocurre con la crisis de la deuda económica, tenemos el conocimiento, la destreza y la capacidad técnica para reducir nuestra deuda ecológica. Usémosla.

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