La pequeña ave nocturna conocida como paíño boreal es un indicador de la salud del océano. Pero ha desaparecido en millones desde que la producción no costera de petróleo empezó hace 20 años en el Atlántico Nordeste de San Juan de Terranova.
El especialista en aves marinas Bill Montevecchi de la Universidad Memorial de Terranova dice que ya va siendo hora de que se estudien los posibles vínculos.
La población de paíño boreal se sitúa por debajo del 40 por ciento.
“Sabemos que estas aves se ven atraídas por los destellos, sabemos que se ven atraídas por las plataformas,” dice Montevecchi sobre las cuatro plataformas petroleras en el mar.
“¿Y qué se está haciendo para monitorizarlas? Nada que tenga resultados. Es vergonzoso”, dice.
El biólogo Gail Fraser de la Universidad de York coincide que en hay una flagrante falta de datos científicos que podrían ayudar a analizar el papel de la luz artificial en Hibernia, Terranova, White Rose y ahora Hebron, a unos 350 kilómetros al sudeste de San Juan.
El gobierno federal no solicita a los operadores que evalúen la frecuencia en que las aves resultan heridas o muertas cuando queda desamparada, colisiona con la infraestructura o vuela hacia las llamaradas, dice en una entrevista.
“Ha sido un problema constante durante décadas y los operadores no recogen datos que puedan darnos una idea de la gravedad de la iluminación artificial.”
La compañía petrolera y gas natural Canada-Newfoundland and Labrador Offshore Petroleum en San Juan de Terranova debería usar deflectores de luz en todas las plataformas y permitir observadores independientes, señala Fraser.
“Las aves marinas desempeñan una importante función en los ecosistemas marinos y están amenazadas por una amplia variedad de actividades humanas. Las instalaciones petrolíferas marítimas son una de estas actividades y los operadores están obligados a comprender qué impactos tienen en estas aves marinas.
La compañía dijo en una declaración escrita que lleva a cabo auditorías ambientales periódicas. También exige a los operadores que bajen la intensidad de la luz donde sea posible para disuadir a las aves marinas
“Las plataformas petroleras tienen personal que monitoriza el tiempo y el avistamiento de aves marinas y otros mamíferos marinos,” dice la declaración. Y aunque la compañía no se opone a llevar observadores independientes en los barcos offshore o instalaciones, “típicamente solo se despliegan observadores a tiempo total cuando hay indicios de violaciones flagrantes del sistema regulador y/o malas prácticas.”
“Es una postura curiosa”, dice Fraser. “La industria pesquera lleva observadores a bordo,” dice.
“Que en las plataformas petroleras no se haga lo mismo sugiere que no se está llevando a cabo la gobernanza reguladora. Y es porque así porque la compañía se encarga de promover tanto la extracción de petróleo y como de regularla”, dice un informe de Fraser, coautor del artículo que aparecerá el próximo año “Ocean Yearbook”.
“Esta gente tiene una prioridad que es la de extraer petróleo. Su prioridad no es comprender los impactos ambientales.”
La compañía han ignorado las peticiones de Environment Canada del ministerio del gobierno canadiense en 2005 y 2010 de programas sistemáticos de monitorización de aves, dice Fraser.
“Este problema se hace ahora más urgente que nunca dados los descensos continuados de la especie”.
Sabina Wilhelm, bióloga del Ministerio de Medio Ambiente y Cambio Climático en Canadá, dice que se está trabajando con compañías petroleras para minimizar estos riesgos.
“Pero lo cierto es que hay una enrome necesidad de investigar puesto que ahora mismo no tenemos mecanismos que permitan cuantificar la mortalidad asociada a los quemadores y qué impactos tiene en la población de paíño boreal,” dice en una entrevista.
Wilhelm dice que las aves pasan el invierno frente a la costa sur y occidental de África y Brasil, donde también pueden verse afectadas por el desarrollo de crudo y gas. También son cazadas en grandes números por gaviotas y tienden a tener elevado contenido en mercurio, añade.
“Estamos intentando averiguar que es lo que está ocurriendo,” dice Wilhelm en referencia al descenso de la población.
Montevecchi dice que no hay tiempo que perder.
“No quieren observadores que no trabajen para ellos, pero la realidad es que ese no es su océano. Es nuestro océano, y esa es la razón por la que deberían haber observadores independientes.”
Ocean Sentry