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Investigación revela que los barcos a menor velocidad pueden ser más perjudiciales para los manatís

Reducir la velocidad de un barco en el hábitat de los manatís reduce los peligros de colisión, ¿no? Pues no exactamente, según una nueva investigación conducida por la Universidad Atlántica de Florida (FAU).  En realidad, las propias regulaciones para que los barcos vayan más despacio en los hábitats del manatí podrían hacer más mal que bien. 

Sin embargo, un innovador dispositivo de alerta ofrece una solución.

Cada año las colisiones con barcos se cobran la vida de unos 100 manatís, convirtiéndolas en la primera causa de muerte de la especie. Sus cicatrices son prueba de las reiteradas colisiones. A menudo se cree que se debe a que estos gentiles gigantes se apartan demasiado despacio o tal vez no son lo suficientemente listos para saber que se aproxima un barco.

Ninguna de las dos cosas es cierta, según Edmund Gerstein, director de investigación de mamíferos marinos del Colegio Charles E. Smitdt de Ciencia de la FAU, y su mujer, que han pasado los últimos 20 años investigando los manatís para hallar la raíz del problema y disipar los mitos. Lo que han descubierto es que los manatís oyen y localizan con dificultad sonidos de baja frecuencia, como es el caso de un motor en ralentí o un barco que se mueve despacio. Las aguas poco profundas y turbias agravan aun más este problema, haciendo que los barcos sean invisibles acústica y visualmente para los incautos manatís.

“La idea de que aminorar la velocidad protege a los manatís puede que nos haga sentir mejor, pero supone un mayor potencial de colisión en aguas poco profundas,” dice Edmund Gerstein. “Aunque una zona con límites de velocidad puede hacer reducir la probabilidad de muerte en caso de colisión, estas medidas no han mitigado el número de colisiones fatales y puede que en realidad haya hecho aumentar el número de lesiones no fatales.”

Los barcos que navegan más lentamente hacen más difícil para los manatís detectar y localizar el barco que se aproxima, a la vez que aumenta el tiempo que tarda el barco en atravesar su hábitat.

Cuando los manatís no pueden detectar de forma fiable la aproximación de un barco, el aumento del tiempo de exposición aumenta el peligro de colisión.

Tras años de exhaustivo análisis de la capacidad auditiva de los manatís, los Gersteins descubrieron que estos mamíferos marinos son buenos detectando y localizando sonidos de alta frecuencia entre los 16.000 y 18.000 herzios. Lamentablemente, las frecuencias que predominan en un barco a baja velocidad oscilan entre los 0,05 y 0,8 herzios y los manatís no están adaptados a oír estos sonidos.

Armados con esta importante información, ambos investigadores han presentado una innovadora solución – el dispositivo de alerta para manatís (MAD). Este dispositivo de baja intensidad proyecta una banda de sonido estrecha muy direccional delante mismo del barco. La señal explota la capacidades auditivas y de localización del manatí y solo es audible para los manatís en la trayectoria directa del barco que se aproxima.

Los Gersteins probaron su dispositivo en el Refugio Nacional de Fauna Silvestre de la Isla Merritt que rodea el Centro Espacial Kennedy, en Cabo cañaveral, Florida. Usaron boyas acústicas sincronizadas y cámaras de vídeo para medir la distancia a la cual los manatís huían de un barco que se aproxima con o sin el dispositivo de alerta.

Sin la alarma, el 95 por ciento de los manatís silvestres no cambiaban su comportamiento cuando un barco se aproximaba. No respondían o evitaban el barco hasta que éste estaba demasiado cerca, que es cuando se veían obligados a girar bruscamente para evitar la colisión. Con la alarma sucedía todo lo contrario. El 95 por ciento de los manatís se alejaban del barco. La distancia de huida media recorrida por los manatís ante la proximidad de un barco con alarma era de unos 20 metros en comparación a los 6 sin alarma. Los investigadores señalan que está en el repertorio de los manatís alejarse de un barco cuando se oye lo suficientemente alto.

Según la Comisión para la Conservación de la Pesca y la Vida Silvestre en Florida, el manatí de Florida es una especie nativa que solo se haya en los canales fluviales de Florida. Desde que fue listada como especie en peligro de extinción en 1966, la población ha crecido hasta los 6.000 ejemplares. El manatí de Florida fue protegido por primera vez por la Ley Estatal de la Florida en 1893. Los manatís están protegidas por la Ley del santuario del manatí de la Florida y protegido a nivel federal tanto por la Ley de Protección de Mamíferos Marinos como por la Ley de Especies en Peligro.

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