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Indígenas de Colombia evitan la carne de tortuga para salvar a la especie

Las gentes indígenas Wayuu que viven en el extremo norte de Sudamérica están abandonando su ancestral tradición de comer carne de tortuga, y principal fuente de proteína, debido a la desaparición del reptil.

“Es rechazar la cultura de mis antepasados,” dice Olegario Choles de 72 años. “Crecí alimentándome de carne de tortuga y crié a mis hijos con el dinero de la caza.”

“Pero hoy las tortugas escasean cada vez más. Las redes se recogen vacías,” dice.

‘Ha llegado el momento de salvarlas con el fin de salvarnos a nosotros mismos,’ señala Choles, líder de los Wayuu, en la empobrecida península La Guajira, Colombia, una de las regiones más pobres de Sudamérica según informa la página web de la Fundación Wayuu Taya, una ONG que ayuda al grupo amerindio.

Choles, de pie junto a su canoa, observa como un grupo de niños locales libera a 200 tortugas Caguama, conocidas también como Caretta o Laúd, aunque las seis especies de tortuga marina nativas en la región están también en peligro de extinción.

La liberación masiva de tortugas tuvo lugar en la playa de Bahía Hondita, resultado de meses de negociaciones por los cazadores, propietarios de restaurantes y cocineros quienes coincidieron que es hora de sacar de los menús la carne de tortuga y huevos.

Algunos esfuerzos están siendo llevados a cabo por voluntarios. Un grupo, seleccionado por la comunidad por su entendimiento en la labor, visitará las playas locales tres veces al día para monitorizar los nidos y proteger a los bebés de tortuga de los depredadores naturales.

Otros voluntarios visitarán los restaurantes locales que sirven sopa de tortuga, por unos 12 dólares el cuenco, e intentarán persuadirles de que no sirvan el menú con el fin ayudar a la especie.

Pero no todo resulta fácil en una región que la página web de la Fundación Wayuu Taya, dice es una de las más pobres de América Latina.

Los cazadores de tortugas, que acordaron detener la captura de tortugas marinas, se les ha ofrecido una compensación equivalente a casi la mitad de lo que conseguían con la venta de las tortugas en los restaurantes locales. Además, los fondos serán canalizados hacia programas que benefician sus comunidades tales como ayuda para escuelas o librerías.

‘Debido a sus depredadores animales, incluyendo el hombre, sólo una de cada 100 eclosiones llega a la edad adulta.’

‘Es una situación realmente dramática que nos lleva a advertir a la gente indígena que necesitan cambiar sus tradiciones o la especie se extinguirá.’ Fuente

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