Las 35 crías que llevaba en su interior no pudieron ser salvadas
La colosal hembra de tiburón martillo llevaba en su interior 35 crías cuando llegó muerta a una playa de Florida. Esto debería servir como recordatorio: El hombre es el mayor de los depredadores.
La hembra de tiburón martillo, una especie considerada en peligro de extinción, mostraba una herida en su boca provocada por un anzuelo de pesca.
‘Definitivamente el mayor problema con el que se enfrentan los tiburones martillo es la gente,’ decía Mikki McComb, investigador en la Universidad Florida Atlantic.
Los tiburones martillo son conocidos luchadores cuando se los reta. Los expertos señalan que el problema es que después de la lucha, quedan exhaustos y a menudo mueren ahogados.
‘Esta especie es la más vulnerable a padecer estrés y mortalidad tras una captura y liberación,’ decía Neil Hammerschlag, director en el Programa de Conservación marina R.J. Dunlap en la Universidad de Miami.
‘Mientras luchan por deshacerse de la línea de pesca, su habilidad para nadar normalmente se ve deteriorada dificultando con ello el bombeo del agua a través de las branquias.’
Brendal Davis, investigadora en R.J. Dunlap, se encontraba en la playa ese día. Intentó salvar a las crías pero cuando abrieron el cuerpo de la madre ya era demasiado tarde.
‘Se trataba de una hembra muy sana,’ señala Davis. ‘Empieza a ser difícil hallar tiburones martillo tan grandes como este… Es desolador.’
Davis sospecha que la hembra de tiburón tenía entre 20 a 30 años y que le quedaba un mes para dar a luz. Es importante mantener a estos grandes tiburones en el mar para que cumplan con su función de controlar las sobrepoblaciones de otras especies, añadía.
La caza de esta especie para la elaboración de la sopa de aleta de tiburón es una de las mayores amenazas para los tiburones martillo. Fuente
Ocean Sentry