El estudio revela que los cientos de focas abatidas a tiros hasta la fecha eran gestantes, tenían crías a su cargo o no murieron al instante, según señala un importante estudio científico.
Sin sus madres, las crías murieron de hambre, señala el estudio. Algunas focas recibieron un disparo en el cuello en lugar de recibirlo en la cabeza o recibieron varios disparos incumpliendo las directrices oficiales.
Los hallazgos han provocado la indignación por parte de grupos por el bienestar animal que condenan las matanzas y exigen su prohibición inmediata.
También señalan que es probable que la práctica de matar a las focas para proteger las poblaciones de peces sea contrario a las nuevas leyes sobre importaciones introducidas por Estados Unidos y que podría suponer una pérdida de 213 millones de libras para el salmón escocés, advierten.
Unas 1.500 focas murieron abatidas a tiros en Escocia entre febrero de 2011 y octubre de 2015 por pescadores de caña, pescadores de salmón y piscicultores bajo la autorización del gobierno escocés para evitar que se coman el pescado.
Un tercio de las focas abatidas, 506, estaban en Orkney o a lo largo de la costa norte. Más de 300 fueron abatidas en la costa oeste y en las Islas Hébridas Interiores y 239 en Shetland.
El estudio conducido por científicos del Rural College de Escocia y las universidades de Edinburgo y Bristol hallaron que más de un tercio de las focas muertas enviadas a analizar eran gestantes. Muchas otras fueron abatidas en un momento del año cuando estaban criando a sus crías y otras no murieron al instante.
Los resultados ha suscitado una inquietud por el bienestar animal, concluyen los científicos, quienes recomiendan un mejor cumplimiento de la normativa, revisiones independientes y el suo de métodos no letales de control de focas, así como la introducción de temporadas cerradas para el disparo de focas.
El estudio, publicado en Frontiers of Marine Science, señala que solo se realizó la necropsia a una pequeña proporción de las focas halladas muertas. “Las focas heridas gravemente pueden haberse sumergido o alejado heridas.”
De las 37 focas muertas analizadas, 13 eran gestantes. “Es probable que otras focas heridas también lo estuvieran.”
El actual marco de otorgamiento de licencias permite abatir a una foca gestante “y dejar morir de hambre a su cría”, dice. “Se está matando a las focas en un momento en el que nacen sus crías y éstas dependen de sus madres.”
Harry Huyton, director de organización sin ánimo de lucro OneKind, expresaba su horror: “La matanza continuada de focas por parte de la industria pesquera es un grave asunto de bienestar”, decía. “Se dispara a las focas cuando están en el agua, una práctica inhumana dado el riesgo de lesión y muerte prolongada. También nos preocupa la matanza de hembras gestantes y lactantes.”
Ocean Sentry