Las anchoas y otros pequeños peces forrajeros pueden desempeñar una gran función en la eliminación de dióxido de carbono de la superficie del océano transportándolo al fondo marino a través de su “eliminación.”
En un estudio presentado el martes por el Instituto de Ciencia Marina de Virginia (VIMS) en Gloucester Point, los investigadores hallaron que los peces forrajeros, después de alimentarse de algas cerca de la superficie del mar, liberaban partículas de heces que contenían el carbono que habían ingerido.
‘Las partículas fecales (‘fecal pellets’) es el término científico de ‘excrementos’, explicaba Deborah Steinberg de VIMS.
La investigación de Steinberg durante las dos últimas décadas ha centrado el foco de atención en la función que desempeñan los diminutos crustáceos en el llamado ‘vertedero biológico’- pastar algas fotosintéticas de la superficie, dice, y liberar las partículas fecales ‘que pueden hundirse a una velocidad de cientos de miles de pies al día, proporcionando un mecanismo eficiente de trasladar el carbono a profundidad.’
Sin embargo hasta la fecha, señala, se han realizado pocos estudios sobre las partículas de los peces.
Según Grace Saba, de la Universidad Rutgers, se recogieron partículas fecales de las anchoas al noreste del canal Santa Barbara frente a la costa de California. La velocidad media de hundimiento para las partículas fecales de las anchoas eran de 2.500 pies al día en experimentos de laboratorio a bordo.
A esa velocidad, dice Saba, las partículas liberadas en el lugar de estudio viajarían 1600 pies desde la superficie al fondo marino en menos de un día.
El dióxido de carbono (o CO2) forma parte de una circulación natural entre la atmósfera, el océano, la tierra, las plantas y los animales, siendo producido y absorbido. Sin embargo, según la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos, la industrialización ha alterado este ciclo, siendo el dióxido de carbono el principal gas de efecto invernadero liberado por las actividades humanas.
La fuente principal de CO2 por causa humana procede de la quema de combustibles fósiles tales como el carbón, el gas natural y el petróleo para la obtención de energía y transporte, dice la EPA.
Según los investigadores, el dióxido de carbono transportado a las profundidades marinas no contribuye al calentamiento global actual.
En su estudio, Steinberg y Saba contabilizaron las partículas y midieron el contenido en carbono. Cada partícula contenía un promedio de 22 microgramos de CO2.
Puede que no parezca mucho, dice Steinberg, ‘sin embargo, cuando lo multiplicas por el elevado número de peces forrajeros y partículas fecales que pueden ocurrir dentro de las zonas costeras ricas en nutrientes, los números sí pueden acabar notándose.’
El estudio aparece publicado en la revista online Scientific Reports de la Nature Publishing Group. La expedición fue financiada por la National Sciencie Foundation.
Ocean Sentry