Las poblaciones de albatros errante, albatros de ceja negra y albatros de cabeza gris en la isla Bird subantártica, en el extremo noroeste del archipiélago de las islas Georgias del Sur, se han reducido a la mitad durante los últimos 35 años, según un nuevo estudio publicado el 20 de noviembre en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences.
La investigación, conducida por la Investigación Antártica Británica (BAS), atribuye este descenso a los cambios ambientales y a las muertes en los palangreros y arrastreros (bycatch o captura incidental).
Los albatros son la familia de aves más amenazada del mundo. Hay 22 especies. Según la Lista Roja de la Unión Internacional para la Conservación de la Naturaleza (UICN), 17 de éstas están “amenazadas de extinción” mientras que las otras 5 están “casi amenazadas”. Los científicos de la BAS en la isla Bird llevan monitorizando las poblaciones desde 1972.
Analizando las antecedentes reproductivos de más de 36.000 albatros anillados, los investigadores han hallado descensos en las tasas de supervivencia tanto en adultos como en juveniles, provocando graves descensos en las tasas de crecimiento de la población con efectos duraderos.
La Dra. Deborah Pardo, autora principal del estudio y investigadora de la BAS, decía:
“Nuestro estudio revela que la captura incidental en las pesquerías y los cambios ambientales contribuyen ambos a reducir las tasas de supervivencia de las aves. Aunque sabemos que los tamaños de la poblaciones se vieron afectados por la captura incidental desde mediados de la década de 1990, cambios climáticos más recientes, incluidos vientos más fuertes y hacia los polos, el aumento de la temperatura de la superficie del mar y una reducción del hielo marino han agravado las repercusiones.”
Los investigadores también hallaron que la población de albatros de cabeza gris se vio particularmente afectada por el evento climático de El Niño, que coincidió con un aumento de la actividad pesquera es sus áreas de forrajeo. El Niño redujo la cantidad de alimento disponible, de manera que las aves pasaron probablemente a alimentarse de los descartes de los pesqueros, aumentando con ello el número de aves que quedan enganchadas en los palangres.
Richard Phillips, coautor del estudio y profesor de la BAS, dice:
“Este es el primer estudio exhaustivo en Georgia del Sur y uno de los pocos globalmente que examinan las repercusiones tanto del cambio climático como de la pesca en las poblaciones de estas aves marinas de largas vidas.
“Identificar que la captura incidental está teniendo un fuerte impacto en el albatros de cabeza gris fue inesperado, ya que los observadores a bordo de los pesqueros raramente registran mortalidades de esta especie durante el lastrado de los palangres.
Los resultados destacan la importancia de mejorar la gestión pesquera. Aunque la BAS ha trabajado con la Comisión para la Conservación de los Recursos Vivos Marinos Antárticos para introducir medidas que han eliminado de forma efectiva la captura incidental en Georgia del Sur, las pruebas de este monitoreo a largo plazo revelan que tiene que hacerse más en otras partes del Océano Austral para evitar la muerte innecesaria de decenas de miles de aves cada año.”
La isla Bird alberga cerca de 50.000 parejas reproductoras de pingüinos, 14.000 parejas de albatros, 700.000 petreles nocturnos y 65.000 parejas reproductoras de focas.
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