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El último gran espacio natural: El impacto humano en el mar profundo

Los océanos cubren el 71% de nuestro planeta, más de la mitad con una profundidad de 3000 metros. Aunque nuestro conocimiento sigue siendo limitado, sabemos que el océano profundo contiene una diversidad de hábitats y ecosistemas, sustenta una elevada biodiversidad y alberga importantes recursos biológicos y minerales. Las actividades humanas están afectando cada vez más los hábitats de mar profundo, resultando en una pérdida potencial para la biodiversidad y con ello la pérdida de muchos bienes y servicios que proporcionan los ecosistemas de mar profundo

Estas conclusiones son resultado de un estudio internacional conducido durante el proyecto de Censo de Vida Marina SYNDEEP (Towards a First Global Synthesis of Biodiversity, Biogeography, and Ecosystem Function in the Deep Sea). Los autores, 20 expertos especializados en mar profundo, condujeron un análisis semicuantitativo de los impactos antropocéntricos más importantes que han afectado a los hábitats de mar profundo a escala global en el pasado, presente y futuro. Los impactos fueron agrupados en tres importantes categorías: vertido de desechos y basura, explotación de recursos y cambio climático. En un artículo publicado en PLos ONE el 1 de agosto de 2011, los autores identificaron qué hábitats de mar profundo se encuentran en mayor peligro a corto y medio plazo así como cuáles serán los principales impactos antropocéntricos que afectarán a estas áreas.

Durante el programa del Censo de Vida Marina, un programa de 10 años que investigó al diversidad, distribución y abundancia de la vida en el océano global y que finalizó en 2010, los investigadores muestrearon y estudiaron los distintos hábitats de mar profundo en todo el mundo. El análisis del artículo actual se basa en los resultados de los proyectos de Censo de Vida Marina, sintentizados durante el SYNDEEP, y también en datos publicados anteriormente en la bibliografía científica.

En el pasado, el principal impacto humano que afectó a los ecosistemas de mar profundo fue el vertido o eliminación descontrolada de basura en los océanos. Estas actividades se prohibieron en 1972 pero sus consecuencias siguen presentes hoy en día, junto con la eliminación descontrolada de basura procedente de barcos y la llegada de basura y contaminantes procedentes de descargas de áreas costeras y ríos. En particular, la acumulación de plásticos en el fondo marino profundo, que se descomponen en microplásticos llamados ‘lágrimas de sirena’, y que pueden ser ingeridos por la fauna, tiene consecuencias aun desconocidas pero se espera sean importantes. Además, cada vez hay más pruebas de la acumulación de contaminantes químicos de origen industrial, tales como el mercurio, plomo y contaminantes orgánicos persistentes (p.e, dioxinas, PCBs) en el sedimento y fauna, incluyendo en especies de interés comercial.

Actualmente, y debido a la reducción de los recursos en la tierra y en aguas poco profundas, los mayores impactos directos proceden de la explotación de recursos de mar profundo y, en particular, de la pesca. El arrastre de fondo, dicen los investigadores, es particularmente dañino porque las especies capturadas a menudo son de vidas largas, con crecimientos lentos y una madurez sexual tardía, no pudiendo hacer frente a la intensa presión pesquera. En un futuro sin embargo, los autores de este estudio pronostican que los impactos más generalizados puede que procedan de la acidificación del océano y el cambio climático, que actúan a escala global y pueden tener importantes efectos desde las aguas de superficie a los fondos abisales. Algunos de estos efectos incluyen un aumento en la temperatura del agua, pudiendo causar importantes cambios en la estratificación de la columna de agua, en la acumulación de nutrientes y en la circulación de agua oceánica.

Más importante, los autores pronostican sinergias entre determinados impactos antropomóficos y, en particular, entre el cambio climático y las actividades tales como la explotación de recursos, en los que los impactos combinados pueden ser particularmente perjudiciales para las comunidades de fauna de mar profundo.

Según los expertos, las montañas submarinas, los corales de mar profundo, dorsales submarinos y cañones submarinos son los hábitats que más probablemente se verán afectados por los impactos antropocéntricos a corta y media escala de tiempo. Las actividades que pueden ser de mayor impacto son la pesca de aguas profundas junto con el cambio climático y la acidificación del océano, así como la acumulación de basura marina y contaminantes químicos.

Los autores destacaron también otras actividades que pueden poner en peligro las comunidades de mar profundo en un futuro cercano: la extracción mineral en respiraderos hidrotermales y posiblemente en llanuras abisales. Estas actividades extractivas se centrarán en la extracción de importantes depósitos de cobre, níquel y cobalto en los nódulos de manganeso de la llanura abisal del Pacífico, depósitos de manganeso, hierro, cobalto, cobre y platino en la corteza ferromanganesa de los montañas submarinas y las enormes cantidades de metales explotables (oro, zinc, cobre, plomo, cadmio y plata) en los depósitos masivos de sulfuro de fuentes hidrotermales. Es en estos respiraderos hidrotermales donde el impacto de la explotación minera es probable que ocurra primero. Esta explotación parece ser comercialmente viable y se han conducido detallados proyectos piloto y evaluaciones de impacto medioambiental en áreas de Papua Nueva Guinea, donde la extracción debería empezar en un futuro cercano. Aunque los investigadores, la industria y los legisladores han trabajado conjuntamente desde el comienzo para evaluar los impactos potenciales y minimizar los efectos de la extracción, se desconoce el impacto real de dichas actividades industriales dado que nuestro conocimiento de la biodiversidad y funcionamiento de los respiraderos hidrotermales, tanto activos como extintos, sigue siendo limitado.

El problema principal es que todavía sabemos muy poco acerca de lo que llamamos mar profundo, haciendo difícil evaluar con precisión el impacto real de las actividades industriales, la acumulación de basura y el cambio climático en los hábitats de mar profundo. El mar profundo se extiende desde el final de la placa continental, aproximadamente 200-250 m de profundidad, a las grandes profundidades abisales de entre 3000 y 6000 metros, que pueden alcanzar hasta las 11 km en áreas tales como la Fosa de la Mariana. El fondo profundo cubre el 73% de los océanos, con un área estimada de 326 millones de kilómetros cuadrados. De esta gran extensión, solo ha sido muestrada biológicamente el área equivalente a unos pocos campos de futbol. Seguimos por tanto descubriendo nuevos hábitats y especies, sin embargo los impactos negativos de la actividad humana parecen ir mucho más rápido alcanzando las grandes profundidades de nuestros océanos.

Un mundo por descubrir (Coalición para la Conservación de los Fondos Marinos (DSCC))

– Se estima que entre 500.000 – 10 millones de especies viven en la zona abisal, la mayoría de ellas aun no han sido observadas ni clasificadas.

– Aproximadamente el 98% de las especies del océano vive en estrecha realación con el fondo del mar: unas viven dentro del sedimiento, otras se desarrollan fijas o deambulan sobre el fondo y otras nadan justo por encima de él.

– Dos tercios de todas las especies de corales conocidas viven en aguas frías (hasta -1,2ºC), profundas (hasta -5000m) y en la más absoluta oscuridad.

– Las montañas submarinas constituyen el hogar de una extraordinaria variedad de especies (por ejemplo, más de 850 especies fueron encontradas recientemente en las montañas submarinas del Mar de Tasmania y Mar de Coral).

– La edad de ciertas formaciones de arrecifes de corales de aguas frías puede ser de hasta 8.500 años o más y algunos desarrollan hermosas estructuras que se elevan hasta 35 metros.

-Los corales, esponjas y otros organismos abisales conforman un hábitat que ofrece protección contra las corrientes y los depredadores, constituyendo zonas de cría y crecimiento para los peces jóvenes. Son áreas que sirven para la alimentación, la reproducción y el desove de cientos de miles de especies.

– Entre las poblaciones de peces y de crustáceos abisales, las que más importantes comercialmente son: los cangrejos, los camarones, los bacalaos, los peces reloj, los peces de cabeza acorazada, granderos, gallinetas, peces sable, oreos, marucas, brosmios, chernas, besugos, brótolas de fango y tiburones de profundidad.

– Las especies abisales son excepcionalmente vulnerables a la extinción por sobrepesca por varios motivos: viven en ambientes que raramente sufren alteraciones, tienden a tener un crecimiento lento, presentan una maduración tardía y suelen ser endémicas.

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