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El Mediterráneo, un mar enfermo

A pesar de ser un mar cerrado y representar el 1% de la superficie de los océanos del planeta, el mar Mediterráneo es uno de los ecosistemas acuáticos más ricos del mundo. En sus aguas habita el 9% de la fauna marina de todo el planeta y se distinguen hasta 10000 especies. Sin embargo el boom turístico, un litoral cada vez mas urbanizado, el aumento del trafico marítimo y la contaminación de las aguas, todo esto unido al cambio climático, está provocando transformaciones en el mar Mediterráneo y poniendo en peligro a muchas de las especies que viven en el, como los rorcuales comunes (después de la ballena azul es el mamífero mas grande) , las tortugas verdes, la marsopa común o la posidonia oceánica prácticamente desaparecida. La sobrepesca es una de las amenazas mas graves para la biodiversidad mediterránea.

Unos 28000 pescadores extraen un millón y medio de toneladas de peces al día, el doble de hace medio siglo, situación insostenible que los ecosistemas mediterráneos no podrán soportar a largo plazo. Según Susana Requena, bióloga del centro de Recuperación de Animales Marinos (CRAM), existe una invasión de especies invasoras, tales como la Caulepa racemosa, un alga toxica de origen tropical que deteriora gravemente el ecosistema, están desplazando a las autóctonas provocando que gran parte de los animales que venían ahora deje de hacerlo. Proliferan las medusas en verano por el calentamiento del agua y las tortugas, principales depredadores, caen en redes de pesca o bien no encuentran donde desovar.

El mar Mediterráneo es uno de los mares más contaminados del mundo: vertidos ilegales, descuidos humanos, transporte masivo de mercancías. Todo esto provoca que todo lo que vive en estas aguas sea susceptible de desaparecer o acabe contaminado. Especies como la foca monje, las tortugas o el coral rojo están a punto de desaparecer ya que la proliferación de playas y puertos deportivos dejan sin hábitat para nidificar y criar muchos animales.

La transformación del hábitat marino es también un grave problema para los cetáceos: ‘Evolutivamente estos mamíferos se han adaptado a emitir y recibir sonidos que les permitían detectar a sus presas a cierta distancia, según Michel Andre: El cambio climático modifica los parámetros de salinidad y temperatura y presión, distorsiona la forma en que se propaga el sonido en el agua provocando graves consecuencias en la comunicación, orientación y alimentación de estos animales. Tanto es así, que se están multiplicando las colisiones con barcos como les ocurre a los cachalotes que, tras alimentarse durante horas a varios quilómetros de profundidad, salen cansados a la superficie en busca de aire y mueren al chocar contra los ferris. Teniendo en cuenta que un cachalote necesita comer alrededor de una tonelada de calamares al día, la muerte de estos cetáceos dispara el número de calamares que arrasan con el plancton y rompiendo la cadena trófica del ecosistema y su deterioro.

Los expertos también señalan como principal peligro el ruido que provoca que muchos de estos animales varen en las playas y mueran. ‘Estas especies tienen el mecanismo de audición dañado por la fuerte exposición a fuentes sonoras que han de soportar tales como maniobras militares, transporte marítimo y otras actividades provocados por los humanos. Esta contaminación no está regulada y su impacto puede ser irreversible.

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