Cuatro años después, los efectos del derrame de crudo en el Golfo de México siguen dejándose sentir. Y en muchos aspectos su impacto medioambiental sigue sin descubrirse. Ni siquiera sabemos cuánto crudo se derramó realmente después de la explosión de la plataforma Deepwater Horizon, y seguimos sin saber por ejemplo cuántas aves murieron.
En el momento del desastre, durante las labores de rescate en un área aproximada de 40.000 millas cuadradas, se contabilizaron menos de 3.000, sin embargo una nueva investigación revela que el verdadero número de víctimas podría ser mucho más elevado, del orden de hasta 800.000.
Algunos investigadores sostienen que las circunstancias en el golfo pueden dificultar la recuperación de los cuerpos, ya sean corrientes y vientos dominantes así como la desaparición de cuerpos antes de llegar a la orilla debido a factores como los incendios de hidrocarburos controlados en la superficie, tiburones tigre o la tasa de descomposición en un medio sofocante. Y el área de búsqueda comprendió más de 4.000 millas de litoral.
Los nuevos estudios se han basado en dos técnicas de modelado establecidas para superar estos desafíos.
Un estudio estimó las muertes de aves en aguas costeras dentro de las 25 millas de la costa, que se asumió como la distancia más lejana a la que un cuerpo podría ir a la deriva antes de desaparecer. Usando información pública sobre el número de aves halladas muertas durante y después del derrame, los investigadores calcularon la probabilidad de hallar un ave muerta teniendo en cuenta los vientos diarios y las corrientes, la velocidad de un cuerpo a la deriva así como la tasa de desaparición debido a la descomposición y depredación, entre otros parámetros.
El equipo solo consideró cuerpos muertos de especies costeras que pasan tiempo sobre o dentro del agua tales como alcatraces o pelícanos, y que estaban afectados visiblemente por el crudo.
El recuento entonces descendió a las 2.004 con respecto a la cifra inicial de 3.000. En comparación, un derrame reciente en California 1.000 veces más pequeño que el de Deepwater Horizon provocó 1.500 muertes.
El segundo modelo costero del equipo usó información sobre los lugares de las manchas de crudo cada día durante el derrame y varios días después. El equipo también estudió la información sobre la población y hábitat de las aves halladas típicamente mar adentro. El modelo calculó la probabilidad de que un ave parara sobre el crudo, una situación que probablemente la mataría debido a la interrupción de los patrones de alimentación o causando otras complicaciones. Multiplicando esa probabilidad por las aves estimadas presentes produjo la segunda estimación del número de muertes.
Los investigadores hallaron que, a pesar de las incertidumbres y los métodos divergentes, ambos resultados eran similares.
El primer modelo estimó alrededor de 600.000 muertes, con un margen de incertidumbre de entre 320.000 y 1.200.000 aves.
El segundo modelo estimó 800.000 muertes con un rango de incertidumbre de entre 160.000 y 1.900.000.
Ocean Sentry