El krill, la base de la cadena alimentaria marina antártica, podría correr peligro si el aumento de la temperatura sigue calentando los mares de la región…
El krill antártico mide normalmente menos de 6 cm pero su pequeño tamaño esconde la importante función que desempeña en el mantenimiento de gran parte de la vida en el Océano Austral. El krill es la fuente principal de alimento para muchas especies de ballenas, focas, pingüinos y peces.
Se sabe que el krill es sensible a la temperatura del mar, especialmente en áreas donde crece hasta su etapa adulta. Esto ha llevado a los científicos a intentar comprender cómo podría responder a los efectos de un aumento en las temperaturas.
Usando modelos estadísticos, un equipo de investigadores de la British Antarctic Survey y el Laboratorio Marino de Plymouth evaluó el efecto probable del aumento previsto de la temperatura en el mar de Weddell, mar de Escocia y el estrecho de Drake, conocido por su abundancia de krill. Esta región ha sufrido un calentamiento de la superficie del mar de hasta 1ºC en cincuenta años. Las previsiones sugieren que podría aumentar otro 1ºC a finales del siglo.
Los modelos se basan en ecuaciones que relacionan el crecimiento del krill, la temperatura de la superficie del mar y disponibilidad de alimento. Un análisis de los resultados, publicados esta semana en la revista online PLOS ONE, sugiere que de mantenerse el calentamiento podría reducirse el área del hábitat de crecimiento en hasta un 20 por ciento.
El krill, en las primeras fases de vida, requiere agua profunda con baja acidez así como amplitudes térmicas reducidas para que sus huevos eclosionen con éxito y se desarrollen. Posteriormente las larvas se alimentan de algas bajo la banquisa.
Los adultos requieren temperaturas adecuadas y el tipo de alimento apropiado suficiente (fitoplancton más grande) para crecer y reproducirse. Muchas de estas características ambientales críticas (temperatura, acidez, hielo marino y disponibilidad de alimento) podrían verse afectadas por el cambio climático.
Los efectos previstos del calentamiento no están uniformemente distribuidos. La islas Georgias del Sur están localizadas dentro del área que probablemente se verá más afectada. La reducción del hábitat del krill podría ser aquí de hasta un 55 por ciento. La isla está habitada por multitud de animales tales como lobos marinos y pingüinos Macaroni que dependen del krill y otros tales como el albatros de ceja negra, que se alimenta de krill, peces y calamares. Los investigadores informan que aquellos animales, como los lobos marinos, que no viajan grandes distancias para alimentarse, serían los más afectados por estos cambios.
La pesca de krill antártico capturó el 68 por ciento de su captura total entre 1980 y 2011 del área de degradación del hábitat prevista. Los científicos sugieren un mejora de los sistemas de gestión para asegurar que la pesca tiene en cuenta tanto el crecimiento de la demanda para las capturas como el cambio climático.
“Cada año el crecimiento del krill antártico en el Océano Austral produce nuevo material que pesa dos veces todo el azúcar producido en el mundo,” dice el autor principal del estudio Dr. Simeon Hill, biólogo marino del BAS.
“El krill crece rápidamente en aguas frías y cualquier calentamiento puede ralentizar o detener su crecimiento, reduciendo el alimento disponible para la fauna silvestre.
“Nuestra investigación sugiere que el calentamiento previsto para este siglo podría reducir gravemente el área en la cual el krill puede desarrollarse con éxito.”
Ocean Sentry