Un estudio internacional ha revelado que el arrastre de profundidad crónico elimina el carbono orgánico del suelo marino y reduce la biodiversidad en un 50 por ciento.
Los resultados del estudio realizado en aguas españolas sugieren que el continuado arrastre de profundidad puede provocar efectos ambientales parecidos a los provocados por la erosión del suelo en tierra.
Debido a las poblaciones de peces casi agotadas próximas a la costas, el arrastre de profundidad se lleva a cabo hoy en día a más profundidad y a más distancia de las plataformas continentales que a comienzos del siglo XIX.
Para evaluar los efectos del arrastre de profundidad en los ecosistemas de mar profundo, Antonio Pusceddu, de la Universidad Politécnica de Marche en Italia, recogió muestras del sedimento del suelo marino en un cañón submarino frente a la costa noroeste de España.
El estudio comparó entonces las áreas afectadas por el arrastre con secciones prístinas de un cañón del Mar Mediterráneo frente a la costa española, aproximadamente 25 millas (40 km) de largo y 7.200 pies (2.200 metros) de profundidad.
Los autores hallaron que los sedimentos en áreas en las que se había practicado el arrastre de manera crónica contenían un 52 por ciento menos de materia orgánica. También había un 80 por cientos menos de gusanos de mar en la región afectada así como solo la mitad de diversidad de especies.
Los autores hallaron que el carbono orgánico eliminado por el arrastre de profundidad puede constituir entre el 60 y el 100 por cien de la entrada de carbono orgánico diario a los ecosistemas de mar profundo.
Según los autores, los resultados sugieren que el arrastre de profundidad continuado representa una amenaza global para la biodiversidad del suelo marino y la salud del ecosistema, provocando efectos medioambientales parecidos a aquellos provocados por la erosión del suelo acelerada por los humanos.
Los procesos del ecosistema de mar profundo juegan una función clave en el funcionamiento global del planeta. Estas funciones dependen principalmente de la biodiversidad de aguas profundas. La pesca industrial, tras agotar las poblaciones de peces y destruir los hábitats marinos en las plataformas continentales, se está desplazando a aguas más profundas y alejadas de la costa.
El estudio revela que el arrastre de profundidad a lo largo de los taludes continentes tiene un importante impacto en los ecosistemas marinos vulnerables de aguas profundas.
La pesca de profundidad provoca el colapso de la biodiversidad bentónica y de las funciones del ecosistema, con consecuencias potenciasles en los ciclos biogeoquímicos.
Este estudio respalda las reclamaciones de acciones inmediatas para una gestión sostenible de la pesca en entornos de aguas profundas.
El estudio “Chronic and intensive bottom trawling impairs deep-sea biodiversity and ecosystem functioning“, aparece publicado en PNAS (Proceedings of the National Academy of Sciences).
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