Proteger trozos de naturaleza aquí y allá no impedirá que la humanidad pierda nuestro sistema de apoyo a la vida. Aun aumentando en diez veces las áreas dedicadas a la conservación de plantas, animales y otras especies que proporcionan el sistema de apoyo a la vida, la medida no será suficiente si no se consideran los grandes problemas del siglo XXI: aumento poblacional, el consumo desmedido y el uso ineficiente de los recursos.
Según estima un nuevo estudio publicado en la revista Marine Ecology Progress Series, si no se abordan estos grandes problemas, en 2050 la humanidad necesitará 27 planetas Tierra.
Según un nuevo informe publicado el jueves, el tamaño y número de las áreas protegidas en tierra y mar han aumentado de forma importante desde la década de los 80, totalizando hoy en día más de 100.000 áreas protegidas que cubren 17 millones de kilómetros cuadrados de suelo y 2 millones de kilómetros cuadrados en océanos.
Sin embargo, tan impresionantes como puedan parecer estos números, todos los indicadores revelan que las especies se extinguen a una velocidad nunca antes vista, a pesar de la adición de nuevos parques, reservas y otras medidas de conservación.
Los autores del estudio, Camilo Mora, de la Universidad de Hawaii, y Peter F. Sale, de la International Network on Water, Health y Environment de la Universidad de Naciones Unidas, señalan que las acciones humanas son responsables de la falta cada vez mayor de biodiversidad.
El estudio informa que la capacidad de las áreas protegidas para abordar el problema de la pérdida de biodiversidad- la disminución de la diversidad y número de todas las especies vivas, ha sido sobrestimado durante tiempo. En otras palabras, los investigadores sugieren que la implementación de la protección del hábitat es incapaz de seguir el ritmo de otros factores de estrés que contribuyen a la pérdida general de especies. Principalmente esto es debido a la falta de cumplimiento de la ley. Solo cerca del 5,8% de las áreas protegidas terrestres y el 0,08% de los santuarios marinos ven un cumplimiento de la ley seguro y constante. Además, los autores indican que la mayoría de investigaciones sugieren que necesitan protegerse entre el 10 y el 30% de los ecosistemas del mundo para preservar la biodiversidad óptima. Sin embargo, a pesar de lo que parece ser un aumento rápido de los espacios protegidos, el ritmo es demasiado lento para lograr estos objetivos en un futuro reciente. El estudio estima que en tierra el objetivo del 10%, en las mejores circunstancias, no se alcanzaría hasta 2043. El objetivo del 30% no se alcanzaría hasta 2197. Los mismos porcentajes de objetivos para santuarios marinos se alcanzarían en 2067 y 2092 respectivamente. La realidad es que la mayoría de las áreas protegidas no están realmente protegidas. Muchos parques solo existen en el papel, protegidos solo en nombre. Hasta el 70% de las zonas marinas protegidas solo existen en papel, dice Mora.
El estudio muestra que los gastos globales en áreas protegidas se estiman en 6 mil millones de dólares al año y que muchas áreas están financiadas de forma insuficiente para una gestión efectiva. Para gestionar de forma efectiva las áreas protegidas se requieren 24 mil millones de dólares al año, cuatro veces el gasto actual.
Los autores basaron su estudio en la bibliografía existente y los datos globales sobre las amenazas humanas y la pérdida de biodiversidad.
Cuando se les preguntó a cerca del acuerdo sobre la protección global de la biodiversidad 2010 en Nagoya, Japón, de proteger un 17% de la tierra y el 10% de los océanos del planeta de cara al 2020, Sale señaló que ‘es improbable que se alcancen estos objetivos’ debido a los conflictos entre las crecientes necesidades alimenticias y otros recursos.
‘Y si se alcanzan, no van a detener la disminución de la biodiversidad,’ dice.
Una razón para esto es la ‘filtración’. Si vallas un bosque entonces la presión maderera aumenta en el otro bosque. Sí prohíbes la pesca en un arrecife de coral, entonces los buques de pesca se moverán al siguiente arrecife.
Otra razón del porqué las áreas protegidas no son la respuesta es que las vallas o buques patrulla no pueden impedir los impactos de la contaminación o del cambio climático.
Finalmente, las presiones en los recursos del planeta se están intensificando tan rápidamente que ‘el problema está alejándose de la solución,’ dice.
La pérdida de biodiversidad es el principal asunto porque es el único sistema de soporte de vida de la humanidad, dice Mora. Ahora mismo, la estrategia dominante para parar la pérdida de biodiversidad es a través de áreas protegidas.
‘Pero necesita abordarse las raíces del problema.’
‘La pérdida constante de biodiversidad y sus consecuencias para el bienestar de la humanidad son de gran preocupación y hemos impulsado enérgicos llamamientos para la expansión del uso de áreas protegidas como remedio,’ dice el coautor Peter Sale, biólogo marino y director asistente del Instituto para el Agua, Medio Ambiente y Salud de la Universidad de Naciones Unidas. ‘Pero las áreas protegidas son una falsa esperanza en términos de impedir la pérdida de biodiversidad,’ dice Sale.
El estudio señala que hay muchas causas de la pérdida de biodiversidad y que no cada problema puede curarse con la solución de un área protegida. Como solución al problema, los autores del estudio sugieren un ‘esfuerzo global concertado para estabilizar el crecimiento de la población humana, reducir el consumo y aumentar la biocapacidad de la Tierra.’
La huella expansionista de la humanidad es la principal causa de la pérdida global de biodiversidad. Cuando la población mundial era de cinco mil millones de personas en 1985, la cantidad de recursos empleados de la naturaleza o los impactos se convirtieron en más de lo que el planeta podía sustentar indefinidamente según estiman muchos científicos, dice Mora.
Se prevé que la demanda de pesca marítima aumente en un 43% en 2030 para poder suministrar las continuas demandas, mientras que se prevé que las emisiones de CO2 en 2050 afecten gravemente más del 80% de los arrecifes de coral del mundo y a las comunidades de peces, provocando extinciones locales y facilitando invasiones que resultarán en cambios en la composición de las especies de hasta un 60%. Se prevé que en tierra, la creciente población humana y la demanda de viviendas, alimento y energía, aumenten considerablemente la intensidad de factores de estrés asociados a la conversión de la tierra para la agricultura y urbanización, por ejemplo, la liberación de nutrientes y otros contaminantes, calentamiento global y alteración de los regímenes pluviométricos. ‘Ninguno de estos se mitigan mediante la creación de áreas protegidas a excepción, posiblemente, de la eliminación de hábitat para otros usos.’
Se espera que la población mundial exceda los 7 mil millones en octubre, según nuevas estimaciones de la división de población del Departamento de Asuntos Económicos y Sociales de las Naciones Unidas (UNDESA). Se trata de un aumento de mil millones de personas en aproximadamente doce años. El estudio ha hallado que en 2050, con una población pronosticada de 10 mil millones de personas y sin un cambio en los modelos de consumo, el uso acumulativo de los recursos naturales equivaldrán a la productividad de hasta 27 planetas Tierra.
Otros desafíos incluyen el tamaño de las áreas protegidas, que a menudo son demasiado pequeñas para que sobrevivan especies grandes- y la falta de conexión entre las áreas protegidas, necesaria para una dispersión genética saludable.
El sustento de los siete mil millones de personas hoy en día en el planeta requiere un cambio importante en el uso del recurso. Actualmente, la huella ecológica media del ciudadano americano es de aproximadamente 10 hectáreas mientras que la de un haitiano es menos de una. El planeta podría sustentarnos si la huella media de todos fuera de dos hectáreas, dice Mora.
Si hay más gente, entonces hay menos recursos disponibles para cada uno, de manera que será necesario el control de la población en el sentido de ‘un niño por mujer,’ dice.
Apenas nadie se centra en la necesidad apremiante para un cambio importante, dice Sale.
‘La concienciación de la gente a cerca de esto es sorprendente baja,’ señala.
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