Doscientos metros por debajo de la superficie del océano existe un ecosistema de plantas y animales que afectan directamente a nuestra vida diaria en tierra. Pero lo que probablemente no sepamos son los servicios que nos ofrece el mar profundo. En un análisis en la revista Biogeoscience, los científicos destacan los “servicios” o beneficios que proporcionan los océanos a la sociedad humana. Sin embargo es probable que usar estos servicios, ahora y en el futuro, tenga enormes repercusiones en ese hábitat y por tanto en la sociedad.
“El mar profundo es el mayor hábitat de la Tierra, increíblemente importante para los humanos y que se enfrenta a una variedad de factores de estrés, desde el aumento de la explotación humana a los impactos debido al cambio climático,” dice Andrew Thuber, científico marino de la Universidad de Oregon y autor principal del estudio.
“Nuestro análisis es un esfuerzo por empezar a resumir lo que el mar profundo proporciona a los humanos. Tomamos por sentado o simplemente desconocemos que el mar profundo moldea nuestras vidas diarias,” añade.
“La verdad es que el mar profundo nos afecta, tanto si uno vive en la costa o alejado del mar, y su repercusión en el planeta es generalizada.”
El mar profundo es importante para muchos procesos críticos que afectan al clima de la Tierra, incluido como “sumidero” para los gases de efecto invernadero, ayudando a compensar las crecientes cantidades de dióxido de carbono que los humanos emitimos a la atmósfera.
También regenera nutrientes mediante la surgencia que alimenta la cadena alimentaria marina en sistemas costeros productivos tales como el Pacífico Noroeste de los Estados Unidos, Chile y otros. La industria pesquera y minera se adentran en los océanos cada día más para extraer los recursos naturales.
“Nuestra preocupación es que muchas de estas áreas están en aguas internacionales y fuera de cualquier jurisdicción nacional,” señala Thurber.
“Sin embargo los impactos son globales, de manera que necesitamos un esfuerzo global para empezar a proteger y gestionar estos hábitats, aunque enormes, clave.
La pesca es una preocupación manifiesta, señalan los científicos. Los avances tecnológicos han permitido a la pesca comercial capturar peces a mayor profundidad – una media 62,5 metros por década, según científicos de pesca. Esto plantea multitud de problemas potenciales.
“La capacidad de pescar a más profundidad está cambiando algunas pesquerías a especies de aguas más profundas, y abriendo la veda a nuevas especies,” señala.
“En algunos casos locales, la pesca individual está gestionada agresivamente, pero debido a la lentitud en que la crecen los peces de aguas abisales, algunas poblaciones ya están disminuyendo, a pesar de haberse implementado una buena gestión pesquera.”
“El reloj anaranjado frente a la costa de Nueva Zelanda por ejemplo es un modelo de gestión y conservación sin embargo sus poblaciones siguen disminuyendo, aunque a un ritmo más lento en comparación a lo experimentarían sin una gestión adecuada,” dice Thurber.
“La contaminación que llega desde las plataformas continentales al mar profundo es otro tema de preocupación,” añade.
“Antes era una cuestión de “ojos que no ven, corazón que no siente”, sin embargo parte de la contaminación puede ir a parar a los peces que pescamos o lesionar a los pescadores que los pescan. Es una de las razones necesarias para identificar cómo los usos del mar profundo a corto plazo pueden tener consecuencias a largo.”
La explotación minera es una amenaza importante para el mar profundo, señalan los investigadores en su análisis. En particular, la búsqueda de metales poco comunes que empezó hace décadas ha crecido vertiginosamente en los últimos años debido al aumento del uso en la electrónica y a la disminución o distribución limitada de suministros en tierra. La extracción de nódulos de magnesio por ejemplo, ricos en níquel, requiere maquinaria que puede afectar directamente a enormes franjas del suelo marino y levantar una columna de sedimentos que podría afectar potencialmente a una área incluso mayor, señalan los científicos.
Los recursos mineros no están limitados a los hábitats lodosos, señala Thurber. Los sulfidos masivos presentes en las aperturas hidrotermales son otro recurso objetivo de los intereses mineros.
“El mar profundo ha sido un área activa para la industria petrolera y de gas durante muchos años,” dice. “Sin embargo las enormes reservas de metano y otras fuentes potenciales de energía siguen sin explotar. Además de las nuevas fuentes de energía, también es enorme el potencial para las productos farmacéuticos.”
“Son amenazas añadidas a estos hábitats únicos, incluidos la acidificación del océano, el aumento de las temperaturas y los posibles cambios en la circulación marina debido al cambio climático,” añade.
Ocean Sentry