Los partidarios de devolverla a sus aguas nativas han ofrecido 1 millón de dólares por su liberación. Las manifestaciones anuales han pedido su regreso a su costa natal en el nordoeste. Durante años, celebridades, escolares e incluso el gobernador del estado de Washington Ralph Munro, han hecho campañas a favor de liberar a Lolita, una orca capturada en las aguas de Puget Sound, Washington, en 1970, y quien lleva realizando espectáculos en el Miami Seaquarium durante las últimas cuatro décadas.
Ahora los activistas demandan al gobierno federal en un tribunal federal en Seattle diciendo que debería haber protegido a la orca Lolita cuando en 2005 el gobierno federal listó a otras orcas residentes del sur como especie en peligro.
“El hecho de que el gobierno federal declarara estas manadas en peligro de extinción es bueno pero descuidaron a las orcas cautivas,” dice Karen Munro, demandante en el juicio. Los demandantes incluyen a Animal Legal Defense Fund y People for the Ethical Treatment of Animals.
La demanda presentada en noviembre afirma que el Servicio de Pesca permite que el Miami Seaquarim tenga a Lolita en condiciones que la perjudican y hostigan y que no goza de las protecciones bajo la Ley de Especies en Peligro. La demanda afirma que Lolita está confinada en un tanque inadecuado, sin espacio suficiente y sin compañía de otras orcas.
La agencia sigue revisando la demanda, dice Monica Allen, portavoz de la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica (NOAA), cuyo servicio de pesca supervisa los mamíferos marinos.
Lolita, que se estima de unos 44 o 45 años, es la última orca superviviente de un grupo capturado de la población de orcas residentes del sur durante la década de 1970. Lolita es miembro de la manada L. Las orcas hembra pueden vivir más de 50 años.
Las manadas J,K y L frecuentan aguas marinas continentales del oeste de Washington y son distintas genética y conductualmente de otras orcas. Se alimentan de salmón en lugar de mamíferos marinos, muestran un apego a la región y sus sonidos son considerados un dialecto único. Las orcas pasan mucho tiempo en grupos sociales surcando las aguas de Puget Sound y la Columbia Británica.
Cuando el Servicio Nacional de Pesca Marino clasificó como amenazadas a las orcas residentes del sur- debido entre otros factores a la falta de presas, contaminación y efectos provocados por los buques, no incluyó en la lista a las orcas en cautividad, o a sus generaciones nacidas en cautividad.
‘Si excluyen los miembros cautivos no se está maximizando la oportunidad de proteger a la especie,’ decía Carter Dillard, director contencioso para la Animal Legal Defense Fund. ‘Lolita debería recibir las mismas protecciones que las otras orcas salvajes,’ añade.
Señala que el Servicio de Pesca y Fauna Silvestre de Estados Unidos está considerando actualmente dar a todos los chimpancés cautivos la misma protección que aquellos salvajes.
El Miami Seaquarium rechazó hacer comentarios sobre la demanda. Hizo un comunicado diciendo que Lolita está sana, bien atendida y juega un papel importante educando a la gente sobre la necesidad de conservar la especie. Lolita ha aprendido a confiar en los humanos completamente, dice la declaración, y este comportamiento sería peligroso para ella si regresara a Puget Sound, donde el tráfico marino y la actividad humana son intensos, la contaminación es un grave problema y la población de orcas ha sido clasificada como especie en peligro.’
Howard Garret, cofundador de la organización sin ánimo de lucro Orca Network con sede en Whidbey Island, Washington, dice que devolver a Lolita a aguas del nordoeste es lo correcto a hacer. Sería mucho más saludable para ella, permitiéndole reconstruir sus lazos familiares con la manada L.
‘Lolita recuerda su procedencia. Creo que recordará sus aguas y su familia,’ dice Garret, que lleva años defendiendo su liberación y cuyo grupo planea ayudar en la transición en caso de regresar a sus aguas nativas.
Munro se unió a la demanda porque cree que Lolita se merece una jubilación y un regreso a Puget Sound, donde pueda nadar naturalmente e intentar reunirse con su familia.
Munro se convirtió en ferviente defensor de estas majestuosas criaturas después de ser testigo de ‘una violenta y desgarradora captura de orcas, siendo separadas de sus manadas mientras nadaban en 1976. Los apresadores emplearon explosivos, barcos e hidroaviones para perseguir a los animales a aguas poco profundas y acorralarlos’, dice.
‘Se llevaron a estas orcas solo por dinero y beneficio porque hacen enormes cantidades de dinero de un espectáculo. Las orcas no pertenecen a los acuarios,’ añadiendo que ‘Lolita se merece regresar a su hogar.’ Fuente
Ocean Sentry