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Actualmente, hemos erradicado prácticamente el 90 por ciento de los grandes depredadores que habitan los océanos. Hemos convertido los océanos en carnicerías flotantes de fauna marina salvaje mucho más crueles que los mataderos de animales domésticos en tierra firme. Aquello que no consentiríamos que ocurriera en estos lugares de horror está ocurriendo en los océanos con especies salvajes: animales socialmente complejos e inteligentes como las ballenas pueden estar agonizando hasta 45 minutos tras el disparo de un arpón explosivo en sus espaldas, los bebés de foca son despellejados muchos de ellos en vida, los tiburones, de millones de años de existencia anterior a la nuestra, son mutilados por sus aletas y arrojados al mar aun con vida y delfines, orcas y tantos otros son capturados en violentas cazas, separando intensos vínculos familiares para satisfacer la creciente demanda de parques temáticos y atracciones.
Preservar y conservar la diversidad de toda la vida marina, desde los grandes mamíferos marinos hasta el diminuto plancton, es clave para nuestra propia supervivencia. No es una postura por los derechos de los animales si no una necesidad crucial para la vida en este planeta y las generaciones futuras, oceánicas y terrestres.
Estos países están colaborando en la matanza de especies marinas salvajes y en la merma y desequilibrio de los ecosistemas marinos, poniendo en peligro el frágil ecosistema que nos sustenta:
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Canadá por la horrenda matanza anual de miles de bebés de foca arpa, un 42 por ciento de los cuales son despellejados aun con vida, por descuidar los efectos del calentamiento global que afectan al oso polar y a otros animales que dependen del hielo para su supervivencia, permitir la caza recreativa de especies en peligro y por llevar a las poblaciones de salmón y bacalao salvajes al colapso. |
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Japón por la matanza anual ilegal de rorcuales común y aliblanco y otras ballenas en peligro de extinción en el Santuario de Ballenas del Océano Antártico establecido santuario internacional en mayo de 1994, además de cazar en violación a una moratoria sobre la caza comercial de ballenas, en violación al Tratado de la Antártida, en violación a la Convención del Comercio Internacional de Especies en Peligro y en desacato a un Tribunal Federal Australiano. Por la industria millonaria que genera la venta de delfines a parques temáticos y que anima a una matanza anual en Taiji de unos 23000 delfines y calderones, por especular a expensas de especies en peligro crítico de extinción como el atún rojo. |
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Noruega por reanudar la caza comercial de ballenas acogiéndose al vacío legal de la Comisión Ballenera Internacional que permite la caza con fines científicos. |
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Groenlandia por la mayor matanza en el mundo, después de Japón, de cientos de rorcuales común y aliblanco, por la matanza de cientos de ballenas menores y crías de beluga, por su brutal ‘caza de subsistencia aborigen’ excediendo ampliamente las cuotas y que ha llevado a al rorcual común al borde de la extinción. |
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España por el daño irreparable de su flota pesquera sobre la fauna marina en el Mediterráneo y océanos de todo el mundo, por ser el quinto país del mundo y el primero en Europa en la pesca y venta de aletas de tiburón al mercado asiático, por seguir llevando la cruel práctica del shark finning, por la sobrepesca indiscriminada sin respetar tallas ni cuotas, por no acogerse a los programas de protección para escualos y otras especies críticamente en peligro de extinción como el atún rojo, por promover la venta de carne de tiburón fomentando el falso etiquetaje o deliberada falta de información al consumidor, por impulsar el desarrollo del sector pesquero en lugar de su reconversión y por explotar acuerdos pesqueros billonarios en países en vías de desarrollo. |
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Islandia por reanudar la caza comercial de ballenas, tras dos décadas de alto, a pesar de la moratoria internacional que prohíbe la caza comercial de ballenas. |
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Islas Salomón por la captura de cientos de delfines en el sur del Pacífico para la venta a delfinarios, la última en agosto de 2009, manteniendo a los delfines en jaulas marinas de precarias condiciones a la espera de compradores. |
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Islas Faeroe por la matanza en nombre de la tradición de cientos de calderones o de cualquier otra ballena divisada desde la costa. Al igual que cualquier otra matanza, ésta ha sido ampliamente condenada por considerarse ‘no necesaria’. |
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Namibia por aporrear cada año a miles de crías de lobo marino considerados por el gobierno como una amenaza competitiva para su industria pesquera. |
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St. Lucia y St. Vincent y las Granadinas por la matanza, no regulada por la Comisión Ballenera Internacional, de ballenas jorobadas, calderones y delfines y comercializar su carne como ‘la ternera del Caribe” y por venderse a la industria pesquera japonesa. |
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China por llevar a la extinción a las poblaciones mundiales de tiburón con el fin de satisfacer su arcaica tradicional sopa de aleta de tiburón, por importar productos derivados de las focas y otros animales para presuntas curas medicinales sin absoluta base científica, por llevar a la extinción a especies endémicas de delfín y en general, por su macabra tortura contra cualquier especie animal en este planeta. China merece ser mencionada como país principalmente cruel. |
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Polonia, Noruega y Corea por pagar dinero por la piel y órganos de miles de focas procedentes de la matanza de focas de Canadá. |
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Caza de ballenas aborigen
Canadá concede la caza de ballenas a varios grupos Inuit del país.
Estados Unidos permite a los nativos de Alaska, Inupiat, la caza de las ballenas Bowhead y Gris en aguas de Alaska y concede a la tribu Makah reanudar sus cazas.
Rusia concede a la tribu Chukotka Autonomous Okrug, bajo regulación de la IWC, de cazar 140 ballenas grises por año en el Pacifico Noreste.
Indonesia puede cazar algunos Cachalotes y delfines así como varias especies de tiburones.
Otras matanzas
Todos los cazadores humanos por su repugnante pasatiempo dedicado a dar muerte, ya sea por placer, deporte o entretenimiento, a cualquier especie salvaje (y no salvaje) de este planeta. A todos ellos les dedicamos nuestro más sincero desprecio. |