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Acuerdo, Persistencia y Tenacidad
Escrito por Sidney Holt   
Jueves, 18 de Febrero de 2010 00:00

Campaign for the WhalesPuede que algunos lectores de mi blog sobre la caza de ballenas y sobre la manía actual de pactos, acuerdos, entreguismo y consenso se hayan sorprendido, tal vez incluso ofendido, por mis comparaciones con la traición de Munich de 1938. De manera que debería explicarme.

En primer lugar, la moratoria de 1982/86 no fue el primer motivo del casi completo cese global de la caza comercial de ballenas. Confirmó los ya acordados estados de protección de todas las ballenas barbadas en el hemisferio sur, excepto de los rorcuales aliblancos del sur, que comprendían, originalmente, cerca de tres cuartos de todas las ballenas barbadas. También se aseguró que esos y otros límites de captura no se verían, durante algún tiempo en el futuro, sujetos a inconstantes subidas y bajadas anuales. En segundo lugar, pretendió detener también la 'explotación' de rorcuales aliblancos bajo cuotas sin prácticamente base científica alguna y detuvo la caza de ballenas barbadas en el hemisferio norte, también bajo una serie de límites de captura sin apenas base científica. El cachalote ya estaba protegido incondicional e indefinidamente en todas partes desde 1981.

La moratoria también liberó a los científicos de la CBI de la onerosa, diría ridícula, práctica de intentar dar, cada vez más en vano, valoraciones y consejos anuales con respecto a los límites de captura para cada "stock" (una expresión nocional, no científica) individual de ballenas, una tarea asignada a ellos según los términos de la decisión de 1974 de un compromiso real y que puso en marcha el Nuevo Procedimiento de Gestión de la CBI, en vigor desde 1976.

Los términos de la moratoria están bastante claros en toda la documentación de 1982. La consideración sería entregada para enmendarla cuando se hubieran satisfecho dos condiciones. Primera, que estuviera preparado un esquema de gestión fiable que aseguraría que cualquier reanudación de la caza de ballenas sería sostenible, de forma que permitiera el incremento de los mermados stocks a niveles óptimos y no meramente la salida del peligro de extinción. Segunda, que se demostrara que esos stocks esquilmados se habían recuperado así como los maltrechos ecosistemas de los cuales eran parte importante para su reconstrucción, especialmente en el Océano Antártico. Uno de los principales propósitos de la designación del Océano Antártico como un santuario de ballenas en 1994 fue la de reforzar y asegurar el cumplimiento último de esta segunda condición.

Todavía no se ha cumplido ninguna de estas condiciones. El Comité Científico, liberado de sus otras ingratas tareas, ha ideado y evaluado un Procedimiento Revisado de Gestión que es aplicable a las ballenas barbadas, y sólo a éstas, cuando son explotadas en sus zonas de alimento. Sin embargo hasta la fecha la Comisión no ha logrado ajustar las medidas igualmente necesarias para asegurar la conformidad de los países balleneros con las regulaciones. Para la recuperación del stock, ahora sabemos que algunas poblaciones de algunas especies han empezado a incrementarse desde 1982, ejemplos son algunas poblaciones de ballenas jorobadas y de ballenas azules en el Antártico. Pero ninguna de éstas, que se hallaban intensamente agotadas, se encuentra próxima a los niveles óptimos, sin embargo podrían definirse, y por tanto estar dispuestas a consideración, como objetivos de la caza reanudada de ballenas. Además, una razón de la falta de nuestro conocimiento acerca de todo esto es que desde 1973, y después de 1986, el Comité Científico ha gastado prácticamente toda la energía que dedica en proporcionar estimaciones en el recuento de rorcuales aliblancos en el Antártico, con un anticipado levantamiento de la moratoria en mente, en lugar de tener una visión de conjunto.

En el periodo de reducción de la caza de ballenas a gran escala, con su inicio en 1963, según mis cuentas, quince países balleneros no sólo cesaron sus operaciones sino que también pusieron fin a éstas y cinco de estos ceses llegaron en respuesta a la decisión de 1982. Esa fue unas de las sólidas consecuencias de la moratoria y de las valoraciones científicas cada vez más fiables de los stocks restantes más amenazados.

Entre tanto, han emergido nuevas influencias (existentes aunque no estrictamente cuantificables hasta la fecha) en relación a la salud de las poblaciones de ballenas y que han de tenerse en cuenta antes de que se reanude la caza de ballenas, si es que se reanuda. Han sido observadas muchas veces: cambio climático, explotación de sus organismos de alimento, contaminación y así sucesivamente. Y finalmente se han desarrollado nuevos usos que los humanos hacen de las ballenas, en particular, el avistamiento de ballenas y hemos aprendido más acerca de lo excepcionales, especiales y sensibles que son estas criaturas. Estos nuevos intereses entran claramente en conflicto con matarlas, incluso por alimento.

Para llegar actualmente a este entendimiento, miles de personas han invertido incontables años a lo largo de décadas antes de que se empezara a aceptar que las ballenas (no decir las industrias basadas en su explotación, una explotación que fue y sigue siendo, una especie de minería y no un uso sostenible) estaban en graves problemas debido a la caza comercial 'moderna'; digamos desde la década de los 60. Ha hecho dedicar a muchos de los mejores profesionales en varias disciplinas: biología, matemáticas, derecho, economía, ciencias sociales, etc. Parece que las actuales negociaciones se basan en tirarlo todo por la borda, despreocupadamente y a la ligera, todo no sólo por no llevar a estos tres países balleneros restantes a aceptar y cumplir con las normas modernas internacionales para el uso de los bienes comunes marinos sino simplemente para recompensarles por su persistencia en hacer caso omiso de dichas normas.

Permítanme ser un poco más concreto. Se dice que el Grupo de Apoyo del Presidente está a punto de soltar una tabla de números, unas cifras de muerte que se mantendrán durante diez años. Estos números no han sido calculados por el Comité Científico de la CBI pero evoca, en algunos casos, a una parodia del RMP del Comité; para que se aplique durante una década sin la seguridad de un sistema de conformidad; hasta ahora sólo palabras.

Lo menos que debería hacerse, si todo el mundo quiere seguir hablando, es exponer esas propuestas al Comité Científico y pedirle que considere también los otros asuntos en lugar de considerar meramente los números. Cuando el mes pasado esto se sugirió con indecisión  durante el encuentro del Grupo Reducido de Trabajo de la CBI en Florida, el Director de Ciencia del Secretariado respondió de forma asombrosa que el Comité ¡estaba demasiado ocupado! Si el viejo Comité Técnico de la CBI fuera resucitado podría pedírsele que considerara los asuntos operativos y económicos que emergen de una reanudación de la caza de ballenas a gran escala antes de que las poblaciones de ballenas se hayan recuperado a los niveles óptimos. Creo que la pregunta más importante es si la explotación de ballenas barbadas, de permitirse a unos niveles preventivos y biológicamente sostenibles, puede ser sostenible económicamente. Nunca lo ha sido. Ha sido extremadamente beneficiosa, para algunos, pero sólo porque se manejó como una industria de explotación, no como una operación de captura (perdón por usar el término tan querido del grupo de presión de los pro-balleneros).

Por tanto, tal como decían los recientes titulares, el entreguismo propuesto de estos  tres países balleneros restantes es en efecto una traición a todas aquellas personas, gobiernos y organizaciones que han trabajado durante décadas para 'salvar a las ballenas', aun si para algunos esto significó finalmente salvar la caza de ballenas. También es una traición a los intereses de las generaciones humanas futuras para las que la CBI fue establecida a servir igualmente.

Acabaré con un poco de historia personal, para lo cual creo estar autorizado, pues me he dedicado a estos asuntos, creo, más que cualquier otra persona en vida. Como científico de pesquerías que ha trabajado para Naciones Unidas, fui arrastrado al asunto de la caza de ballenas en 1960. Conjuntamente con otros científicos mucho más eminentes y competentes que yo, trabajé para intentar mostrar cómo la industria ballenera antártica podía salvarse reduciendo drásticamente los límites de captura establecidos, que no tenían absolutamente ninguna base científica. En aquellos años, hasta finales de la década de los 70, vi como los representantes de prácticamente todos los países a favor de la caza de ballenas en la CBI, se llenaban la boca con la buena gestión, sin embargo decían que habían hecho inversiones que debían justificarse, préstamos que tenían que devolverse con intereses, regulaciones y normas de comercio internacional burladas, los pocos datos científicos amañados y publicación de ciencia fraudulenta (un ejemplo de ello es la documentación del ICR sobre que las ballenas se comen nuestro pescado), vacíos legales de la ICRW explotados despiadadamente siempre que fuera preciso hacerlo, amenazas con abandonar la CBI (y algunas veces así se hizo) si no conseguían salirse con la suya y las cuotas que querían y creían merecerse.

Por lo tanto, con los años me radicalicé. Cuando los barcos de Greenpeace o de Sea Shepherd hostigaban a los buques balleneros e impedían que mataran a todas las ballenas que habían decidido matar, yo aplaudía. No consigo ver otra forma de detener esta carrera por sacar algo de dinero de las pocas Grande Ballenas restantes. Ahora, en su desesperación, la flota japonesa del barco factoría ha decidido actuar de forma despiadada. La pasada temporada embistieron deliberadamente y hundieron un barco con bandera neocelandesa en las gélidas aguas de la Antártida y dirigieron sus cañones de agua a su tripulación mientras saltaba por la borda, más tarde embistieron y dañaron el casco del barco que los rescataba. Y luego tienen la osadía de hacer sentar a los participantes de una conferencia seria en Florida y mirar su versión 'aumentada digitalmente' de los hechos, mientras los manifestantes contra sus actividades no tienen permitida una vista o defensa.

¡Se acabó! Las negociaciones deben seguir, por supuesto, como siempre, pero hacia un compromiso real, como un acuerdo de retirada paulatina en un periodo de tiempo razonable, de dos a tres años, tal como se permitió con la decisión de la moratoria de 1982.

(publicado originalmente el 18 de Abril de 2010 en www.mywhaleweb.com)
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