| Amenazas medioambientales |
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| Viernes, 18 de Abril de 2008 00:00 | |||
![]() A pesar del hecho que en 1986 el gobierno ecuatoriano declarara las aguas circundantes de las Islas Galápagos como ‘Reserva Marina’, la actividad pesquera ilegal sigue llevándose a cabo a fecha de hoy. La sobrepesca, las líneas con palangre y la caza furtiva de pepinos de mar son los problemas con los que tienen que tratar de manera regular los Guardabosques del Parque y los miembros de la tripulación de Sea Shepherd. Pepinos de mar Los pepinos de mar son animales invertebrados de forma cilíndrica que viven en los mares de todo el mundo, la mayoría de los pepinos de mar de las Galápagos pertenecen al género Holothuria. Pueden encontrarse en una variedad de hábitats del suelo marino, o bien enterrados en la arena o sujetos a rocas. Estos animales como gusanos tiene una vida que puede oscilar entre los 5 y 6 años si no se molestan, sin embargo, se capturan legalmente cada año más de 4 millones (normalmente durante los 60 días que dura la temporada de pesca del pepino de mar) y más se capturan de manera ilegal. El Sirenian ha participado en muchas patrullas para arrestar cazadores furtivos que extraen ilegalmente los pepinos de mar de contrabando a Asia donde estos animales marinos, relacionados con la estrella y los erizos de mar, están considerados un manjar. La demanda de estos pepinos está en aumento, cocinados, secados y usados para hacer sopa y otros platos. Pesca con Palangre Actualmente Sea Shepherd está abordando el problema de las líneas de monofilamento ilegal tanto en aguas pelágicas como en las aguas territoriales de algunos países.
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Nuestra autoridad legal para intervenir dentro de aguas territoriales de un estado nación es previo acuerdo con el estado respectivo. Actualmente, la Sea Shepherd tiene un acuerdo contractual para intervenir contra las actividades de pesca ilegal en aguas de la Reserva Marina del Parque Nacional de las Galápagos. Normalmente una línea está fabricada de monofilamento. Generalmente la longitud de la línea puede alcanzar de los 1.6 km (1 milla) hasta los 100 km (62 millas). La línea se mantiene a flota con una espuma de polietileno o plástico. A cada cien pies existe sujeta una segunda línea que se extiende unos 5 metros (16 pies) de profundidad. Esta segunda línea tiene anzuelos que se ceban con calamares y en algunos casos hemos descubierto carne fresca de delfín. Los anzuelos cebados pueden ser vistos por los albatros desde el aire y cuando se sumergen quedan atrapados en los anzuelos y se ahogan. Otras formas de vida ven los cebos desde debajo del agua y quedan atrapados cuando intentan tragar el cebo. Los buques dejan las líneas a la deriva durante un periodo de 12 a 24 horas. Las líneas de monofilamento son la causa más importante en la rápida merma de las poblaciones de tiburones en los océanos. Las líneas de monofilamento, que se extienden desde una hasta las cien millas de longitud, se ceban con peces (a menudo se matan ilegalmente delfines o focas) para la captura de tiburón, pez espada y atún. Los tiburones se capturan principalmente por sus aletas (que suponen únicamente el 4% del cuerpo de su peso), por su cartílago, aceite de hígado y dientes. Los pescadores de líneas con palangre cortan las aletas y lanzan el tiburón aun vivo al mar donde muere en una agonizante muerte. Incapaces de nadar, se hunden lentamente en el fondo marino donde otros peces los devorarán vivos. Si no se prohíben las líneas con palangre, en la próxima década los océanos perderán la mayoría de especies de tiburón. Redes ‘fantasma’
Fuente: Sea Shepherd Conservation Society
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Las líneas con palangre ‘fantasma’ suponen también otro gran problema en las aguas de las Islas Galápagos. Las ‘redes fantasma’ son líneas que de algún modo quedaron a la deriva de algún buque que las fijó. La vida marina que intenta de manera inocente nadar a través de ellas queda enredada. 


























