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Credit: Tjeerd Wiersma / Wikipedia

Una segunda oportunidad para el pingüino africano en peligro de extinción

El desarrollo de infraestructuras, los depredadores y la disminución de su presa debido a la presión pesquera amenazan al pingüino africano o de El Cabo (Spheniscus demersusen) en peligro de extinción.

En las instalaciones de rehabilitación de la Fundación Sudafricana para la Conservación de las Aves Costeras – SANCCOB, en Ciudad del Cabo, el pingüino africano es el ave marina más habitual. La especie es nativa de Sudáfrica y Namibia. En las últimas décadas su población ha sufrido un descenso dramático, pasando de las 56.000 parejas reproductoras en 2001 a tan solo 20.000 actualmente. Hace apenas un siglo su población ascendía a millones.

La recolecta de guano y de huevos así como la sobrepesca de su principal fuente de alimento, entre otras amenazas, llevaron a la especie a ser declarada En Peligro en 2010. SANCCOB ayuda a esta ave a salir adelante mediante el rescate y rehabilitación de pingüinos adultos heridos o enfermos así como pollos abandonados.

“Es muy triste pensar que el pingüino africano podría desaparecer en el transcurso de nuestras vidas,” dice Romy Klusener, supervisor de la unidad de pollos de la organización. “Estas aves son muy importantes. Necesitamos asegurar que estamos haciendo todo lo posible para aumentar la población.”

David Roberts, veterinario de la organización, dice que la especie anida en las islas frente a la costa, construyendo pequeños nidos con su propio excremento llamado guano. A principios del siglo XIX y XX, la gente empezó a recolectar el guano rico en nitrógeno para su uso como fertilizante. La manipulación de los nidos fue el primer revés importante para la población.

Pero es difícil atribuir su descenso a una única causa, dice Cuan McGeorge, guardabosques en Stony Point en la Reserva de Biosfera Kogelberg, donde se reproduce una colonia de pingüinos. Dice que actualmente la pérdida de hábitat y la disminución de su alimento son las principales causas de este descenso.

Con apenas 60 cm de altura, estos pequeños pingüinos tienen que competir con los pesqueros comerciales por el mismo pescado – la anchoa y la sardina -, una batalla que suelen perder a menudo. Menos pescado para ellos significa también que depredadores marinos tales como lobos marinos han empezado a cazarlos como fuente alternativa de alimento, explica.

Además, el calentamiento de los océanos debido al cambio climático ha alterado los lugares de desove de sus presas alejándolas de las colonias, sumando otro desafío adicional para encontrar alimento y que ahora solo pueden conseguir si nadan mucho más lejos. Y la especie caza de forma más eficiente si lo hace en grupo, que es cuando puede acorralar enormes bancos de peces. Una disminución en el número de pingüinos en un área podría significar no poder alimentarse adecuadamente.

Para salvar a esta carismática especie en peligro, el gobierno sudafricano cerró la pesquería cerca de varias colonias con la esperanza de aumentar la natalidad de la especie.

Guardabosques como McGeorge también ayudan a controlar los depredadores. Una vez los pingüinos han anidado en el continente, incluido en Stony Point, éstos se enfrentan a nuevos depredadores como las mangostas e incluso leopardos. Reubicar a un depredador en otro lugar más alejado de la colonia puede reducir el número de muertes.

La construcción de nidos artificiales para los pingüinos también puede echarles un cable.

Los pingüinos adultos llegan al centro gracias a las llamadas recibidas de entusiastas de los pingüinos o de los propios guardabosques que monitorizan las colonias. Explica que las aves halladas pueden padecer malnutrición o heridas provocadas por depredadores. En función de la gravedad de la lesión pueden hacer falta días o hasta un año de rehabilitación.

El pingüino africano lleva a cabo un muda dramática cada año, reemplazando todas sus plumas negras y blancas en las mismas tres semanas. Durante ese tiempo los adultos permanecen en tierra, que significa que no pueden salir en busca de alimento para sus pollos. A menudo estos padres abandonan a sus crías al no poder cuidarse ni de sí mismos – durante la muda un adulto pesa casi la mitad de su peso normal.

Los guardabosques vigilan los nidos, recogen los pollos hambrientos y los huevos abandonados y los llevan al centro, donde un personal dedicado los alimenta manualmente.

El personal de una unidad especial de SANCCOB usa incubadoras para mantener calientes los pequeños huevos hasta su eclosión. Los pollos consumen una dieta especial – una pasta de pescado para los pequeños y trozos de pescado para los adolescentes.

Una vez un pollo ha crecido o un adulto se ha recuperado de sus lesiones, SANCCOB lo libera a su hábitat. Muchos de los pingüinos ahora adolescentes verán por primera vez el mar.

Antes de decirles adiós, explica Klusener, se acopla un pequeño chip con un número identificativo. Cuando los pingüinos regresan a una colonia reproductora, el chip proporciona una valiosa información al personal del centro: “el ave sobrevivió tras la liberación”. Saber que los pollos son ahora aves adultas reproductoras “es el mayor de los logros”, dice Klusener.

Actualmente SANCCOB está tratando en sus instalaciones hasta 21 pingüinos africanos afectados por un derrame de crudo a principios de julio.

 

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