Home / Noticias / Mamíferos Marinos / Más de 30.000 focas masacradas en Canadá en tan solo 9 días
Credits: Michael Bernard/HSI

Más de 30.000 focas masacradas en Canadá en tan solo 9 días

La caza comercial de focas de Canadá ya se ha cobrado la vida de más de 30.000 focas desde que empezó el pasado 9 de abril. Esta cifra no incluye aquellas crías que lograron escapar malheridas y que probablemente han acabado muriendo.

Aunque se cazan focas durante todo el año, la matanza masiva no tiene lugar hasta primavera, cuando nacen las crías. En lugar de permitir que estas crías crezcan y prosperen, los cazadores las matan a golpes por su piel suave que luego venden para hacer abrigos y otras prendas.

La caza de este año empezó la semana pasada y acabará a mediados de mayo, e incluso junio, según informa Rebecca Aldworth, directora ejecutiva de la organización sin ánimo de lucro Humane Society International (HSI).

Aldworth ha pasado 18 años documentando las matanza de focas en Canadá.

“Para mí es saber lo mucho que están sufriendo estas crías,” dice. “Cada año veo como las crías heridas intentan huir sobre un reguero de sangre, como focas totalmente conscientes son arrastradas con un garfio por el hielo y abiertas en canal. Las que escapan malheridas tirándose al mar acaban muriendo de forma lenta y dolorosa,” dice.

Los cazadores matan principalmente crías de foca de Groenlandia (Pagophilus groenlandicus), aunque también pueden cazar focas grises (Halichoerus grypus) y capuchinas (Cystophora cristata). Pero da igual la especie, el método para matarlas sigue siendo el mismo: los cazadores abaten a tiros a las crías o les golpean el cráneo a golpe a hakapik, que consiste en un mango de madera con una cabeza metálica, con un pico en un lado y la forma de un martillo en el otro.

Las focas solo se alimentan de sus madres durante 12 días. Pasado ese tiempo permanecen sobre el hielo donde sobreviven de las reservas de leche, mientras poco a poco aprenden a sumergirse y nadar. Cuando los cazadores se acercan a ellas, las crías están totalmente indefensas.

En 2017, los cazadores mataron 80.000 focas y este año podrían alcanzar una cifra similar.

Además de la inconcebible crueldad de estas matanzas, Aldworth señala que la caza no tiene sentido a nivel económico para el gobierno canadiense.

“La caza solo existe gracias a los impuestos de los contribuyentes que el gobierno usa para subvencionar la matanza, ya sea mediante préstamos y subsidios para las compañías de procesamiento, fondos para el desarrollo de mercados o apoyo gratuito de la Guardia Costera,” dice Aldworth. “En realidad, el gobierno canadiense gasta millones de dólares más para promover esta descabellada matanza que los beneficios que ésta genera.”

Aunque no hay estadísticas fiables de la población, estas cazas podrían poner a estos mamíferos en más aprietos.

“La foca de Groenlandia es un mamífero marino que depende del hielo marino para alumbrar a sus crías y cuidarlas,” dice. “El cambio climático está destruyendo rápidamente su hábitat de hielo marino y el gobierno canadiense ya ha documentado una mortalidad de crías inusualmente elevada. Aunque no podemos mitigar de forma inmediata los efectos del cambio climático en las focas, un gobierno responsable puede, y debería, poner fin a la caza comercial de focas.”

Para agravar la situación, el gobierno canadiense podría levantar la actual prohibición de la emisión de nuevos permisos de caza.

Pero entre el horror de esta masacre hay un atisbo de esperanza. Cada vez son más los países que están prohibiendo los productos derivados de las pieles de foca, algo que ha ayudado a salvar a unos 3 millones de focas en la última década, dice Aldworth.

“Hemos convencido a más de 37 países para que cierren sus fronteras a los productos derivados de la caza comercial de focas,” dice. “Y es algo que ha tenido repercusiones directas e importantes en la industria, provocando un descenso en el número de cazadores y de focas masacradas.”

Pero queda mucho por hacer para ayudar a las focas y todos podemos contribuir, incluso si uno no vive en Canadá, explica.

“La gente puede contactar con el gobierno canadiense para decirle que congele los permisos y ponga fin a la caza comercial de focas para siempre,” añade.

Puedes seguir al grupo harpseals.org.

Check Also

El duelo de una madre de delfín por su cría en un desgarrador vídeo

Las imágenes de vídeo pudieron captar el momento en que la madre empuja a su …