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© Peter Ryan

Los investigadores documentan los primeros casos de ratones devorando albatros adultos

Hace unos años se documentó un inquietante caso en la región subantártica: ratones devorando los pollos de aves marinas en una de las colonias más importantes de la región. Pero, según una investigación reciente, esa carnicería no quedó ahí. Ahora, un equipo de investigadores ha documentado el caso de ratones devorando a adultos, un descubrimiento con consecuencias potencialmente nefastas para las poblaciones de aves marinas.

El ornitólogo Christopher Jones, de la Royal Society for the Protection of Birds del Reino Unido, estaba trabajando junto a sus colaboradores en la isla Marión y la isla de Gough en 2017 y 2018 cuando hallaron tres aves marinas adultas heridas y otras 23 muertas por presuntos ataques por ratones. Las víctimas en la isla de Gough pertenecían a las especies de albatros de Tristán (Diomedea dabbenena) y albatros chlororrinco (Thalassarche chlororhynchos), ambas en peligro crítico de extinción. En la isla Marión, Jones halló un petrel gigante del norte (Macronectes halli).

Separadas por casi 4.000 kilómetros, la isla Marión, en el Océano Índico sur, y la isla de Gough, patrimonio de la humanidad por la UNESCO en el Océano Atlántico sur, albergan 28 y 22 especies de aves marinas respectivamente, desde petreles y proceláridos a pardelas y albatros. Lamentablemente, también el ratón doméstico.

Espantoso de imaginar, ni que decir presenciarlo, las investigaciones más recientes han revelado que los ratones estaban matando aves más de 300 veces su tamaño.

Los dedicados padres dejaban que los ratones mordisquearan sus cuerpos mientras incubaban perseverantemente sus huevos.

“Las aves apenas reaccionaban para defenderse,” explica Peter Ryan, ornitólogo de la Universidad de Ciudad del Cabo en Sudáfrica y coautor del estudio.

Explica que las aves no “han evolucionado para tener una respuesta” y manejar los ataques.

Una ave marina puede recuperarse si la herida es lo suficientemente pequeña, pero heridas más aparatosas pueden obligarla a abandonar su nido y regresar al mar para cuidarse.

Los investigadores creían que el ratón doméstico, introducido en la isla de Gough por los cazadores de focas a principios de siglo XIX, no tendría apenas consecuencias en las poblaciones de aves marinas. Pero tras adaptarse a su nuevo hábitat, el ratón aumentó de tamaño. Ahora, explica Jones, el ratón de la isla de Gough es el doble de tamaño que el ratón doméstico medio. Y su mordisco mucho más fuerte.

En la isla de Gough, los investigadores hallaron en 2004 los primeros indicios directos de ratones atacando a pollos de ave marinas. Anthony Caravaggi, ecólogo de la Universidad de Nueva Gales del Sur en Inglaterra, que trabajó en esa investigación anterior pero que no ha participado en el nuevo estudio, dice que estos ataques acaban cada año con la vida de 2 millones de pollos en la isla de Gough.

Una pareja de aves marinas suele criar a un único pollo al año, por lo que el problema es grave. Sin embargo, los ataques a aves adultas tienen consecuencias aun mayores en la población porque una ave adulta puede reproducirse varias veces a lo largo de su vida.

 © Peter Ryan
© Peter Ryan

Este comportamiento solo se había registrado una vez anteriormente en el atolón de Midway en Hawaii, donde un ratón atacó y mató a un albatros adulto en 2015. Según Ryan, estos ataques solo ocurren cuando son los únicos depredadores introducidos en una isla.

Ryan dice que los ratones han estado devorando la red trófica de las islas y que recurren a las aves cuando la situación es desesperante. Los ataques suelen ocurrir en invierno, cuando escasea el alimento habitual de los ratones (insectos y otros invertebrados). Las especies más vulnerables son aquellas que anidan en el suelo y se reproducen en invierno.

Jones explica que estos ataques ocurren en grupo, lo que sugiere una transmisión cultural del comportamiento. Los ratones son extremadamente oportunistas y tienen tiempos de generaciones muy cortos (tiempo entre dos generaciones consecutivas), lo que significa que los cambios en el comportamiento se transmiten rápidamente en una población insular.

André Raine, coordinadora del proyecto Kaua‘i Endangered Seabird Recovery, que monitoriza las aves marinas en peligro en la isla de Kauaʻi  en Hawai, dice que los ratones y los gatos asilvestrados invasores son la principal amenaza para las aves marinas.

Los investigadores advierten que algunas de estas especies, tales como el albatros de Tristán, acabarán extinguiéndose si no se detiene la invasión.

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