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The aerial roots of mangroves act as a sieve to trap large floating debris from the water. Credit: KAUST

Los bosques de mangles podrían estar convirtiéndose en sumideros del plástico que acaba en el mar

Los bosques de mangles en las costas de Arabia Saudita están actuando como trampas para el plástico, acumulando escombros del entorno marino, según una nueva investigación conducida por la Universidad de Ciencia y Tecnología Rey Abdullah (Kaust, por su nombre en inglés). El estudio ofrece una explicación del destino de los plásticos marinos que no se ven en la superficie  y destaca la amenaza que suponen para los ecosistemas marinos.

“De todo el plástico que va a parar al entorno marino en todo el mundo, solo un 1 por ciento se encuentra en las aguas superficiales. Eso significa que el 99 por ciento restante tiene que estar en otra parte, aunque todavía no sabemos dónde exactamente,” dice Cecilia Martin del Centro de Investigación del mar Rojo de KAUST.

En un trabajo anterior, Martin y otros colaboradores del grupo de investigación hallaron niveles relativamente bajos de plásticos en el mar Rojo. Luego, para identificar la localización de los plásticos que tenían que estar pero que no se veían, el equipo empleó un vehículo aéreo no tripulado para rastrear las playas.

El equipo registró el tipo y ubicación de los plásticos así como el peso de algunos objetos y varias características de los lugares, tales como la distancia a la ciudad costera más próxima, el intenso tráfico marino, la densidad de los árboles y la distancia a la que encontraba la basura de la orilla o el mar.

Hallaron un objeto por cada uno o dos metros cuadrados, con una mayor intensidad a lo largo del golfo Pérsico que en el mar Rojo. El plástico constituía más del 90 por ciento de la basura: el más común eran pequeños objetos tales como botellas, bolsas, trozos de cabos y envoltorios de comida. Arboledas de más densidad tenían más basura y las raíces aéreas actuaban como un colador, capturando plásticos grandes del agua y haciendo que los manglares acumularan más plástico que las playas.

El análisis del equipo reveló que la densidad de plásticos y otra basura depende de la distancia a rutas de transporte marítimo importantes más que de factores de origen terrestre, tales como la distancia a la ciudad más cercana. El tráfico más alejado de la costa provocaba menos acumulación de plástico, pero solo hasta determinada distancia. Contra todo pronóstico, la densidad de la basura empezaba a aumentar de nuevo una vez el tráfico estaba a más de 15 km de distancia, algo que los investigadores dicen se debe a las corrientes que transportan la basura hasta los manglares.

Además de afectara a los manglares, la basura podría ser ingerida por otros organismos marinos que usan estos bosques como criaderos. Los químicos asociados al plástico para su propia elavoración, tales como los aditivos industriales, y los contaminantes absorbidos por el plástico durante su travesía por el mar, también podría afectar a estos ecosistemas.

El equipo está revisando ahora si los microplásticos se están acumulando en el sedimento de los manglares, lo que podría convertirlos en un importante sumidero para la contaminación por plástico marino y explicaría el destino de parte del plástico “desaparecido”.

Estos resultados refuerzan la necesidad de reducir el consumo de plástico y de tratar adecuadamente los desechos plásticos con el fin de preservar estos importantes ecosistemas.

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