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Supplied: Mike Johnson/Australian Antarctic Division

Las heces de la ballena azul revelan el estado de salud de la cadena alimentaria antártica

Un grupo formado por 28 científicos está a punto de emprender un viaje para saber más sobre la mayor criatura que ha habitado el planeta, la ballena azul, y tiene previsto estudiar sus heces para conocer la salud de la cadena alimentaria local.

“Llevamos hidrófonos que pueden detectarlas a 1000 kilómetros de distancia,” dice Mike Double, jefe del equipo de la División Antártica Australiana.

Double dice que la caza comercial llevó a esta especie, que puede llegar a crecer hasta 30 metros, al borde de la extinción.

“Es curioso que sea el mayor animal que haya vivido en el planeta y no sepamos ni cuántas hay. Los datos que tenemos son de al menos hace entre 15 y 20 años,” dice.

El viaje de siete semanas tiene como objetivo seguir a las ballenas y usar ecosondas para saber la forma, tamaño y densidad de las formas de krill de las que prefiere alimentarse.

“Creemos que prefieren formas particularmente densas de krill porque así pueden comer de forma más eficiente, pero esas formas de krill podrían ser muy poco comunes, razón por la que vemos ballenas azules distribuidas en agregaciones,” dice.

Añade que se usarán drones para fotografiar a los mamíferos y si los científicos tienen suerte también podrán recoger muestras de heces.

“Uno tiene que ir rápido porque se dispersan muy deprisa, tienes que estar en el momento para poder obtenerlas,” dice.

Las muestras de heces y agua arrojarán luz sobre cuánto hierro se pasa a través de la cadena alimentaria.

“Este krill es casi como una píldora de vitaminas para las ballenas. Están rebosantes de hierro y carbono y otros nutrientes. Cuando las ballenas ingieren este krill – hasta tres toneladas al día – están absorbiendo todos estos nutrientes, que acumulan en sus cuerpos y que, por supuesto, acaban expulsando.

“Sus heces en el entorno sirven de alimento para otras criaturas.”

“Es un ciclo increíble porque las ballenas necesitan krill, el krill necesita algas, las algas se alimentan de hierro y de los nutrientes que han sido expulsados por las ballenas.”

Bell dice que saber más sobre este ciclo podría ayudar a gestionar la pesca de krill.

“Si lo hacemos bien y gestionamos y conservamos las especies de ballenas y a la par gestionamos y conservamos las poblaciones de krill, la especie se recuperarán y la productividad también aumentará.”

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