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Photo: eutrophication&hypoxia/Flickr

La industria de cría de camarón amenaza los últimos manglares de Myanmar

El auge de la industria de cría de camarón en Myanmar (Birmania) lleva desencadenando la polémica desde hace años. El país ya ha perdido hasta el 80 por ciento de sus bosques de mangles originales y la deforestación en el país es la más alta del sudeste asiático.

Debido a la necesidad de aguas salobres tanto para la industria de cría de camarón como para los bosques de mangles, parece inevitable que ambos colisionarán en algún momento. Esta industria en expansión ya ha talado los manglares del delta Irrawaddy en la parte septentrional y del estado occidental de Rakhine y ahora el desarrollo amenaza la región de Tanintharyi, donde quedan los últimos bosques.

A parte de la tala ilegal para carbón, leña y campos de arroz, la acuicultura se está convirtiendo en una de las mayores amenazas.

Según se informa, las tierras, propiedad del Departamento de Silvicultura de Myanmar, se están comprando directamente a los aldeanos y, en muchos casos, el Departamento ni siquiera ha dado su aprobación ni emitido ningún permiso para el desarrollo de nuevas granjas en la región. Supuestamente, el gobierno regional de Tanintharyi ha estado haciéndolo en su lugar sin consultarlo previamente.

Los científicos advierten que es extremadamente importante intentar preservar estos bosques o permitir que las áreas degradadas se regeneren – una sola hectárea de bosque de manglar puede secuestrar hasta 40 veces más carbono que una sección del mismo tamaño de selva tropical. La capacidad de los manglares para secuestrar carbono en el suelo – llamado “carbono azul” – no tiene equivalente.

Los manglares tienen un gran impacto en el clima porque, aunque solo se hallan en áreas tropicales y solo cubren aproximadamente 140.000 kilómetros cuadrados (menos del 3 por ciento de la selva amazónica) – se consideran puntales en materia de secuestro de carbono. Son verdaderos sumideros de carbono. Estudios revelan que los manglares absorben enormes cantidades de dióxido de carbono (CO2) de la atmósfera – hasta cuatro veces más que una selva tropical. Lo almacenan en sus hojas, troncos, raíces y principalmente en el suelo. Esta absorción o secuestro contribuye a reducir los gases de efecto invernadero generado por el cambio climático global.

Para salvar los últimos manglares, el gobierno de Myanmar impuso una prohibición de la tala de bosques en 2014. Sin embargo, la tala ilegal persiste ya que la gente en muchas áreas sigue dependiendo en gran medida de los bosques cercanos para su sustento.

Por lo general, la tala de manglares implica drenar primero la zona, dejando expuestos sus sedimentos al aire, algo que se ve exacerbado cuando los propios árboles son arrancados, liberando sus almacenamientos de carbono a la atmósfera.

La destrucción de los manglares en todo el mundo está ocurriendo a un paso veloz. Se estima que solo en la última mitad de siglo se ha perdido entre el 30 y 50 por ciento debido a las actividades agrícola, piscicultura y desarrollo de infraestructuras. Un estudio publicado a principios de este año en la revista Nature Climate Change halló que la deforestación de manglares ocurrida entre los años 2000 y 2012 liberó una cantidad de carbono equivalente a las emisiones anuales de CO2 de Polonia

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