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Islandia da luz verde a la caza de ballenas cinco años más

Islandia ha fijado nuevas cuotas para su polémica caza de rorcuales comunes (Balaenoptera physalus) y aliblancos (Balaenoptera acutorostrata) durante los próximos cinco años. El Ministro de Pesca Kristjan Thor Juliusson ha autorizado la caza anual de 209 rorcuales comunes y 217 rorcuales aliblancos hasta 2023, una decisión que ha sido recibida con un aluvión de críticas. 

La declaración del ministerio sostiene que “la población de ambas especies goza de buen estado y que la caza durante las últimas décadas no ha tenido efectos negativos importantes en los stocks”.

La decisión se ha tomado, en parte, en base a un nuevo informe ballenero conducido por el Instituto de Investigación Marina cuya metodología y conclusiones han sido ampliamente cuestionadas. El autor principal de este informe, el Dr. Oddgeir Á. Ottesen, fue diputado alternativo del Partido de Independencia que siempre ha dejado clara su postura a favor de la caza. Curiosamente, el ministro procede del mismo partido.

Es por ello que quizá no resulte sorprendente que la decisión del ministro de permitir la caza ballenas haya sido fuertemente criticada.

Árni Finnsson, director de la organización Iceland Nature Conservation Association, decía que la práctica ballenera contradice directamente el supuesto apoyo de Islandia a los problemas ambientales.

“Para que sea así es necesario que Islandia deje de matar ballenas y, lamentablemente, Kristján Þór Júlíusson se ha posicionado contra la defensa de los océanos,” dice Finnsson, señalando además que la caza de ballenas opera con pérdidas financieras.

El año pasado, la única compañía ballenera del país, Hvalur hf., arponeó 144 de estos mamíferos marinos tras un paro de dos años debido a las dificultades comerciales provocadas por la disminución del consumo de carne de ballena en Japón, su mayor mercado.

IP-Utgerd Ltd., que caza rorcuales aliblancos, abandonó su caza a finales de julio por su poca rentabilidad, tras matar a seis ballenas de una cuota de 262, la cifra más baja desde que Islandia reanudó la caza de ballenas en 2003. Los balleneros tuvieron que viajar más lejos de lo normal para encontrar ballenas, aumentando los costos.

El avistamiento de ballenas entretanto suposo 3,2 billones de coronas islandesas en 2017.

La caza de ballenas islandesa empezará en junio.

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