Home / Artículos / Destacados / El Mundo del 2108

El Mundo del 2108

Por el Capitán Paul Watson. Hace poco me preguntaron sobre lo que pensaba del aspecto que tendría el mundo dentro de 100 años. La pregunta pretendía conocer si soy optimista o pesimista al respecto. Lo cierto es que no soy optimista ni pesimista. Soy un ecologista, lo que significa que veo el mundo a través de los ojos de las leyes de la ecología e intento que esa visión sea lo más objetiva posible. Confío en las leyes de la ecología y creo que esas leyes garantizan que el planeta pueda cuidarse por sí solo durante miles de millones de años como ya lo ha hecho a lo largo de miles de millones de años.

En realidad, veo cierta gracia a toda esta histeria sobre el calentamiento global y el cambio climático. Como ecologista, llevo 30 años hablando y escribiendo sobre este problema. Por supuesto, por aquel entonces, mis opiniones fueron descartadas igual que lo fueron otras voces de realismo y cordura ecológicos.

Para mí, era lógico entonces que si emitíamos carbono a la atmósfera en la cantidad en que lo hemos estado haciendo durante un siglo, tendría graves consecuencias ecológicas.

La emisión anual actual de dióxido de carbono mediante la quema de combustibles fósiles es de cerca de unas 5.600 millones de toneladas. La emisión anual de carbono derivada de la deforestación son otros 2 o 3.000 millones de toneladas. La cantidad de carbono emitida a la atmósfera procedente de la industria del ganado doméstico supone una cantidad adicional de 1.500 millones de toneladas. La atmósfera contiene actualmente 750 millones de toneladas de carbono y otros 2.000 millones de toneladas se hallan bajo la forma de materiales orgánicos en el mar y dentro y fuera de la Tierra.

La fotosíntesis en tierra absorbe 100 mil millones de toneladas de carbono al año. Antes a la era industrial, la cantidad de carbono absorbida por los organismos vivos en la superficie terrestre y en los océanos era casi equiparable a la cantidad de carbono emitida por los organismos vivos. La especie homo sapiens ha cambiado esta situación con la emisión de cerca de 3 mil millones de toneladas adicionales de carbono anuales de lo que pueden actualmente absorberse.

Un aumento de la temperatura de un 1º C hará aumentar la emisión de carbono entre un 30 y un 40%, sin embargo el porcentaje de absorción apenas variará. Por lo tanto, a medida que la atmósfera se caliente, el efecto sobre el calentamiento global se acelerará y el derretimiento de los glaciares y las banquisas acelerará todavía más este proceso.
Otro factor es que el calentamiento atmosférico aumentará la densidad del vapor de agua a la atmósfera. El vapor de agua es uno de los gases de efecto invernadero más fuertes y un aumento en la densidad del vapor de agua acelerará este proceso todavía más.

A medida que vaya disminuyendo la biota o masa de organismos no humanos, se reducirá más aun la tasa de absorción, emitiendo una cantidad de carbono todavía mayor. Por tanto, la disminución de la diversidad de la biomasa es el principal factor que contribuye al calentamiento global.

Lo que hace tan alarmante nuestra situación actual es el hecho de estar moviéndonos de un periodo de calentamiento global relativamente lento hacia un periodo de calentamiento acelerado. La vida se adapta despacio a condiciones cambiantes pero se adapta con mayor dificultad a cambios ecológicos rápidos. En otras palabras, hay poco tiempo para una transición y lo que normalmente tardaría milenios o siglos en ocurrir, ahora ocurrirá en el contexto de unas décadas.

La emisión de carbono por el deterioro de la biomasa debido al aumento de las temperaturas excederá pronto la cantidad de carbono emitida procedente de los combustibles fósiles. La quema de combustibles fósiles fue simplemente un detonante para una emisión aun más masiva de carbono almacenada bajo la forma de vegetación y organismos vivos. El aumento de las temperaturas provocará más incendios en los bosques, más pérdidas de cosechas y el cambio en las corrientes oceánicas provocará la muerte masiva del plancton. Existen otros factores como la desaparición de la capa de ozono y la acidificación de los océanos.

El ganado doméstico es responsable del 18% de las emisiones de efecto invernadero y esto incluye el 9% del dióxido de carbono, el 37% de todo el metano emitido y el 65% de todas las emisiones de óxido nitroso. Estas emisiones exceden el total generado por toda la industria del transporte. Comer un bistec contribuye más al calentamiento global que conducir un coche.

El metano y el óxido nitroso son causa de mayor inquietud. El metano tiene 23 veces el potencial del calentamiento global de CO2 y 296 veces el del óxido nitroso.

La mayoría de los gases que serán emitidos debido a la aumento de las temperaturas y el deshielo del permafrost serán bajo la forma de metano y vapor de agua.

Aunque la mayoría de la gente sigue ignorando la química orgánica de Gaia, el mundo se ha despertado y ha descubierto que sí, que existe un problema de calentamiento global y resulta curioso ver como todo el mundo parece sorprenderse.

Desde luego es demasiado tarde para hacer algo. Incluso en el caso improbable de que todo el mundo decidiera no conducir un coche o no subirse a un avión, las reacciones químicas globales que hemos alimentado durante décadas no se detendrían. Las tres Cs- la combustión de motores, las cabezas de ganado y el consumismo, han sellado el destino de la civilización que conocemos.

Sin embargo, a pesar de las advertencias, seguimos con la combustión de motores, creando más ganaderías y comprando más bienes materiales. Tal como el poeta Leonard Cohen escribió una vez, “estamos encerrados bajo llave en nuestro sufrimiento y nuestros placeres son el sello’.

Como especie somos adictos a lo material, enganchados al petróleo, a la carne y al lujo. Afrontémoslo, hoy en día un vegano subido en una bicicleta se considera todavía algo extraño cuando en realidad debería ser el ejemplo de como deberíamos vivir.

Pero volviendo a la pregunta de cómo será el mundo de 2108. Con certeza será radicalmente distinto al mundo de hoy.

Las tres leyes básicas de la ecología son: (1) La ley de la diversidad de especies que el ecosistema requiere para estar sano, (2) el significado de la ley de la interdependencia de que las especies son interdependientes las unas de las otras y (3) la ley de los recursos finitos o límites a la capacidad de carga y límites al crecimiento.

Existen límites al crecimiento porque existen límites a la capacidad de carga. Si robamos la capacidad de carga de otras especies contribuiremos a la extinción de cada vez más especies y la diezma de otras especies erosiona la diversidad y la interdependencia.

La historia natural ha demostrado a lo largo de millones de años que cuando una especie excede su capacidad de carga se destruye. Si desaparece una especie de la que dependemos estrechamente como las abejas, el maíz o el arroz nuestra población se destruirá.

La protección de la diversidad es una de las responsabilidades más importantes que tenemos, mucho más que la curación del cáncer, sin embargo la protección de las especies recibe menos del 1% de cada dólar benéfico.

La población humana sigue creciendo y la población mundial se aproxima a los 7 mil millones. Hace 50 años era de 3 mil millones. Teniendo en cuenta que la mayoría de esos 7 mil millones tiene menos de 35 años y, por tanto está en edad de procrear, significa que la población podría duplicarse llegando a los 14 mil millones en 2058 y a los 28 mil en 2108.

Por supuesto no llegaremos a ese número porque ya hemos sobrepasado nuestra capacidad de carga global. Las pesquerías comerciales se hallan en un estado de colapso, hemos alcanzado el cenit del petróleo y sin petróleo que suministrar a los fertilizantes y al transporte, la producción de alimento disminuirá. A esto se añaden las pérdidas anuales de capas fértiles de suelo y la disminución de agua dulce, contribuyendo aun más a la destrucción de la industria agrícola.

Curiosamente, la Biblia predijo los ingredientes para un apocalipsis ecológico. Los cuatro hombres a caballo eran la hambruna, la enfermedad, la guerra y lucha civil y el caos.

Los que hoy estamos vivos sólo hemos vivido a lo largo de las dos últimas generaciones en la historia del mundo. La orgía de materialismo que hemos disfrutado desde 1945 hasta está llegando hoy prácticamente a su fin.

Hemos llenado incontables vertederos con la escoria de nuestro estilo excesivo de vida, despojando la vida de los océanos y reemplazándola con plástico y productos químicos. En resumen, una combinación de población creciente y una disminución de capacidad de carga está conduciendo a un colapso ecológico.

¿Qué quiere decir esto?

En resumen, nada agradable. Se trata de una serie de acontecimientos que llevan a un colapso en la capacidad de carga debido a la eliminación de recursos de los que nos hemos hecho dependientes.

El aumento del nivel del mar y las condiciones climáticas cambiantes hacen bastante inevitable la suspensión del Atlantic conveyor y los problemas no harán más que aumentar de forma progresiva.

En dos décadas habremos acabado de destruir los peces del océano. Habrán tenido lugar guerras por los recursos de la Antártida y las guerras por los recursos del agua sustituirán a las guerras por los recursos petrolíferos.

Por todo el mundo surgirán guerras genocidas porque el homo sapiens sigue siendo un homínido primitivo rápido para acusar cada escasez a cualquier otro grupo de humanos de cultura o raza distintas. Se expandirán guerras de religión mientras la gente intenta escapar de la realidad ecológica mediante fantasías antropocéntricas inventadas. A medida que los recursos energéticos se vayan colapsando, el transporte provocará el fin de la aldea global y el desarrollo del tribalismo. El tribalismo llevará a conflictos territoriales y a numerosas guerras genocidas.

En algún lugar en los próximos 50 años se perderán especies cruciales que intensificarán la colisión de la humanidad. Elimina la miel de las abejas y la agricultura quedará devastada, que una plaga acabe con unas pocas especies de maíz y arroz y la hambruna en el mundo entero provocará luchas por los campos de patatas y nabos. Los virus, privados de anfitrión, buscarán nuevos huéspedes y los humanos serán un blanco tentador para esos diminutos maestros de la supervivencia.

Será extremadamente desagradable.

¿Improbable? ¿Irreal?

Supongamos el año 1908. Si por aquel entonces hubiera dicho que en el próximo siglo vería dos guerras mundiales espantosamente dementes, campos de concentración, epidemias asesinas, la bomba nuclear, guerras químicas, terroristas suicidas, el SIDA y George W. Bush tampoco nadie lo hubiera creído.

1908 fue una edad de la inocencia destruida por el estallido en 1914 de la ‘guerra para acabar con todas las guerras’ y la liberación de los demonios del infierno industrializado gracias a los genios maléficos como Krupp, Nobel, Mitsubishi, Ford, Hitler, Oppenheimer y Teller.

Hubo cosas buenas. En 1908 una mujer no podía votar en la mayoría de países y el racismo se había asumido como algo natural y aceptable. Aprendimos unas pocas lecciones por el camino pero en general aprendimos a matar de forma más eficiente y a oprimir más despreciablemente, aprendimos a explotar la naturaleza de forma más rapaz.

Sin embargo, auguro extrañamente que el 2108 no será un mal año para los supervivientes de nuestra especie. Por entonces, con poblaciones humanas reducidas drásticamente a menos de mil millones, no quedará más elección que adaptarse a un mundo sin las tres Cs.

Veo un mundo no distinto del mundo del 1808, con molinos de viento generando energía local, caballos, más bicicletas, globos y una navegación que suministre los recursos esenciales para el transporte, comunidades más pequeñas y probablemente más gente se vea obligada a vivir en lugares más elevados debido al aumento del nivel del mar y a vivir más frescos bajo tierra permitiendo a la naturaleza regenerarse en la superficie con especies adaptándose a temperaturas más cálidas.

Sin diesel que propulsar los buques industrializados, esos restos de poblaciones de peces que hayan sobrevivido empezarán a proliferar de nuevo. Con suerte, aun quedarán ballenas, delfines, tortugas marinas, tiburones y aves marinas y en cuestión de tiempo empezarán a repoblar los mares.

La gente se verá obligada a vivir vidas más simples, sin aviones, sin coches ni transatlánticos. Aun tendremos el conocimiento y podremos comunicarnos globalmente mediante energía eólica y solar que suministrarán energía a los ordenadores y a un sistema de Internet.

Si somos lo suficientemente inteligentes, podremos establecer un depósito centralizado de combustibles fósiles que nos permita seguir manteniendo satélites en órbita para comunicaciones globales y navegación.

Veo un futuro más verde, con gente viviendo vidas menos estresantes y volviendo a aprender el arte perdido de la navegación, la herrería, la carpintería,…

Dada nuestra naturaleza violenta, seguiremos todavía entablando guerras aunque limitadas al uso de armas mucho más simples.

Aun quedará un almacén de bombas nucleares y zonas prohibidas donde seguirán en pie antiguas plantas nucleares pero en algún momento serán desmanteladas como lo hará la basura de nuestros errores pasados. Quedarán lugares peligrosos y seguirán siéndolo durante algún tiempo sin embargo, como Chernóbil ya ha demostrado, la vida se adaptará.

En 2015 la amenaza del calentamiento global hará proliferar plantas nucleares que se darán al traste en 2025 puesto que los recortes en combustibles fósiles impedirán la explotación minera y el procesamiento de uranio, que consumen más combustibles fósiles que los generadores alimentados por petróleo. Se necesitan cerca de dos mil toneladas de uranita mineral para hacer una onza de combustible de uranio.

Con un poco de suerte el mundo se adaptará a una dieta vegetariana más ecológica. La gente tendrá que aprender a vivir vidas más simples, sin consumismos excesivos.

La clave de la supervivencia de la civilización es retener lo mejor y descartar lo peor. El arte y la música sobrevivirán, aunque la música será acústica y los juglares errantes sustituirán a las estrellas de rock. El teatro sobrevivirá pero probablemente las películas y la televisión no. La radio, mediante energía solar y eólica, puede ser una forma básica de comunicación de masas.

Las energías solar y eólica y una ética conservadora sólida suministrarán todos los recursos que se necesiten. Sobrevivirá la maquinaria básica como bombas extractoras y pequeñas herramientas eléctricas.

Los supervivientes del 2108 tendrán al alcance un poder de conocimiento humano colectivo. Las bibliotecas se harán populares y las grandes grandes universidades serán reemplazadas por pequeños institutos que se centrarán en el conocimiento y las tecnologías prácticas.

El consumismo no tendrá lugar en este futuro. Todas las necesidades se podrán satisfacer en un mercado comunitario.
Las grandes infraestructuras y los centros comerciales del pasado se deteriorarán y serán desmantelados para un uso práctico y el tiempo y la erosión absorberán las cicatrices del pasado.

Hombres y mujeres podrán volver a explorar el planeta a través de la navegación y a pie, en globo o en bicicleta, desarrollando las tecnologías del pedal y la navegación. El mundo se verá salpicado de pequeños molinos de viento moliendo grano, haciendo funcionar pequeñas máquinas y generando energía.

El planeta será más tranquilo y más pacífico y una vez más volveremos a escuchar el canto de las aves y el silbido del viento a través de los árboles.

Nuestras celebridades serán escritores y poetas, músicos y artistas, exploradores y pensadores.

Creo que el futuro puede ser un futuro positivo aunque los retortijones de su nacimiento serán muy violentos y durante 50 años aproximadamente la humanidad sufrirá los efectos del colapso mientras lucha por reajustarse y sobrevivir. Millardos morirán de hambre, por guerras, violencia civil y enfermedades.

Sólo un pequeño porcentaje de la gente que nazca en los próximos 30 años estará viva en el 2108. El mundo del 2108 pertenecerá a los hijos de los supervivientes y nacerán en la última recta del siglo XXI. Con esperanza, el mundo pertenecerá a los supervivientes de otras especies, a las que con suerte no habremos destruido más de la mitad.

Hemos sobrevivido antes. Las grandes plagas de hace 800 años mataron a más de los que las sobrevivieron y los supervivientes surgieron más fuertes y capaces de resistir las plagas bubónicas. También estarán aquellos que resistirán y sobrevivirán a las plagas del siglo XXI.

Con suerte, las religiones antropocéntricas quedarán abolidas. Estas ideas perversamente ignorantes son las que nos hacen poner en primer lugar, la idea de que somos superiores a otras especies y de que tenemos dominio absoluto sobre todo y que al final no importa nada porque todos vamos a alguna tierra de fantasía en el cielo.

Si hemos de sobrevivir como especie necesitaremos llevar la biodiversidad de la vida dentro de nuestra realidad del día a día y vivir nuestras vidas según las leyes de la ecología, protegiendo la biodiversidad, abrazando la interdependencia y advirtiendo que los recursos son finitos y que existen límites a nuestro crecimiento.

Quizás una vez abofeteada nuestra capacidad de carga podremos aprender la lección y no intentar de nuevo esta locura.

Por supuesto, puede que nuestra especie no logre sobrevivir al próximo siglo pero ten por seguro que la Tierra sí podrá. Siempre ha podido y seguirá haciéndolo y este importante evento de extinción, la sexta en la historia de la Tierra, será objeto de un proceso curativo de regeneración durante los próximos diez o veinte millones de años.

Una cosa que sé con certeza es que decenas de millones de años a partir de ahora, este planeta seguirá brillando como una preciosa piedra azul y blanca en la oscuridad de lo infinito y esa es la imagen que me sostiene y me da optimismo.

Todos formaremos siempre parte de esta magnífica roca orbitando alrededor del sol en este milagro de la vida, en esta magnífica galaxia en el gran misterio del universo infinito.

2108- Lamento no poder ver cómo será entonces el mundo, pero envidio a aquellos que sobrevivirán y sólo espero que esta segunda oportunidad reconstruya la civilización para que tenga más éxito que la última.

La civilización antropomórfica está prácticamente muerta, ¡larga vida a la civilización biocéntrica de mañana

Trabajo de Traducción: Ocean Sentry – www.oceansentry.org

Check Also

Hay que dejar de devorar los océanos

Por el Capitán Paul Watson. Los océanos son como la gallina de los huevos de oro. …