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El cambio climático pone en peligro la supervivencia de las tortugas marinas: solo están naciendo hembras

Dos docenas de diminutas tortugas de carey nadan dentro de unas pequeñas piscinas, sujetas a un sistema que impide que se golpeen contra las paredes y se hagan daño.

La profesora Jeannette Wyneken las alimenta con una mezcla que ha ido perfeccionado con el tiempo: gelatina orgánica, aceite de pescado y vitaminas. Wyneken espera que crezcan lo suficiente (el tamaño de la palma de una mano) para llevar a cabo una laparoscopia que le permita saber el género de cada una – un proceso que requiere insertar una diminuta cámara para ver sus órganos internos.

Docenas de crías de tortugas pasarán por el laboratorio de Wyneken como parte de su investigación para saber la proporción entre machos y hembras que nacen en el sur de Florida.

Incluso antes de tener los resultados, Wyneken ya sabe que existe una elevada probabilidad de que la mayoría sea de un único género: hembras.

Como es el caso de algunos reptiles, el sexo de las tortugas marinas viene determinado por la temperatura de la arena donde se han incubado los huevos. Con el cambio climático y veranos más largos y calurosos, el equilibrio entre géneros está fuera de control.

“Asusta,” dice. “Cada vez veo más nidos de los que solo salen hembras y donde el porcentaje de machos es muy bajo.”

La investigación de Wyneken durante los últimos 20 años revela que el número de machos está disminuyendo en las tres especies que supervisa, incluidos en momentos distintos durante la temporada de anidación que transcurre entre marzo y octubre.

Usando la última década como referencia, Wyneken dice que 7 de cada 10 años el 100% fueron hembras. Los tres años en los que nacieron machos resultaron solo en un 10 y un 20 por ciento.

Además de la tortuga láud (Dermochelys coriacea), la más grande del mundo, Wymeken analiza el número de machos y hembras de tortuga boba (Caretta caretta) y tortuga verde (Chelonia mydas)en Boca Raton, Juno Beach y la isla Sanibel, donde la actividad de anidación está estrechamente monitorizada y la temperatura de los nidos se revisa todo el año.

Lo que suceda en las playas de Florida es importante para las poblaciones de tortugas marinas: es el único estado del país donde anida la tortuga laúd de forma regular; alberga uno de mayores lugares de anidación de tortuga boba del mundo y es la mayor área de anidación para la tortuga verde en el hemisferio del Atlántico Occidental.

En teoría, la proporción de sexos entre tortugas laúd, que ponen sus huevos antes de la temporada alta en verano en el sur de Florida, debería ser más estable que la de la tortuga boba, que normalmente empieza a anidar en junio y cuyos huevos se incuban en los meses más calurosos del año. Y las tortugas verdes tienden a poner sus huevos más tarde, cuando las playas empiezan a enfriarse a finales de agosto y septiembre, de manera que deberían nacer más machos de la especie laúd en comparación con las otras dos especies.

Pero Wyneken dice que durante los últimos años, especialmente desde los veranos calurosos de 2015 y 2016, no ha observado una diferencia significativa en la proporción de sexos de la especie en el sur de Florida.

Y las cosas no hacen más que empeorar.

Julio fue el mes más caluroso registrado nunca en el mundo. Se desataron incendios forestales en el Ártico, se produjo un enorme evento de deshielo en Groenlandia y Alaska registró temperaturas sin precedentes de 32ºC. Muchas ciudades europeas se cocieron literalmente, con temperaturas en París alcanzando los 42ºC. Y eso teniendo en cuenta que estas temperaturas récord no se vieron reforzadas por un “El Niño”, un evento climático relacionado con el calentamiento del Pacífico oriental ecuatorial que suele calentar la superficie del mar y contribuye al aumento de las temperaturas, tal como ocurrió en 2016.

“Nunca pensé que lo que empezó como una investigación sobre la proporción de géneros entre hembras y machos en un par de playas de Florida acabaría convirtiéndose en un instrumento de medida para el cambio climático,” dice.

Antes de que empezaran a aumentar las temperaturas de forma tan dramática, el mismo nido producía hembras y machos en una misma proporción. Nacían machos si los huevos estaban enterrados en la arena a más profundidad y hembras si estaban más cerca de la superficie.

Lo que los científicos han observado en el sur de Florida es algo que está ocurriendo en otras áreas de anidación en todo el mundo.

En un estudio realizado en 2018 en la isla Raine en Australia, la mayor área de anidación de la tortuga verde en el Pacífico, la proporción fue de 116 hembras y un macho. El estudio halló una proporción entre machos y hembras de 6:1 para tortugas de edades entre 30 y 40. El 99 por ciento de las tortugas nacidas durante los últimos 20 años eran hembras. En ese estudio los investigadores combinaron técnicas genéticas y endocrinas que revelaron que durante dos décadas una importante proporción de tortugas verdes ha producido principalmente hembras, lo que sugiere una posible feminización total en un futuro cercano.

Otro estudio realizado recientemente con tortugas verdes de Guinea-Bissau reveló resultados similares.

¿En qué momento las poblaciones podrían quedarse sin machos?

Las tortugas marinas llevan en el planeta más de 200 millones de años lidiando con todo tipo de eventos climáticos extremos e incluso sobreviviendo a la extinción de los dinosaurios hace unos 66 millones de años.

Las tortugas marinas que nacen nunca lo han tenido fácil. No todos los huevos son viables y solo una pequeña proporción de las crías conseguirá llegar a la edad adulta. Los huevos pueden ser víctimas de depredadores, que también pueden cazar a las crías cuando éstas salen de los nidos e inician su trayecto hacia el mar. Tampoco están a salvo una vez llegan al agua, al acecho de cangrejos y otros animales marinos.

Las tortugas adultas tienen pocos depredadores naturales pero los humanos hemos hecho un “gran trabajo” reduciendo sus posibilidades de supervivencia: la recolecta furtiva de sus huevos y la matanza por su carne o para hacer monturas de gafas o joyería han esquilmado las poblaciones en todo el mundo. Pero la mayor amenaza son las artes de pesca (arrastre y palangre), en las que cada año quedan enredadas miles de tortugas de forma accidental.

Y ahora está el cambio climático. ¿Podrán adaptarse anidando en playas más frías? ¿Buscarán las hembras lugares más sombreados en los que enterrar sus huevos?

“Todos los organismos tienden a adaptarse a su entorno cambiante evolucionando a través de la selección natural, pero la pregunta es: ¿se adaptarán a la velocidad del cambio climático?

Un estudio de 1994 llamado “Climate Change y Temperature-Dependent Sex Determination in Reptiles” halló que incluso un aumento de 1,5ºC era suficiente para romper dramáticamente el equilibrio entre sexos.

Los cambios están ocurriendo más rápido que en ningún otro momento anterior a la influencia humana y tienen el potencial para superar la capacidad de algunas especies: adaptarse o morir

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