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Credits: Ansgar Walk/Wikipedia

El cambio climático está obligando a los animales árticos a cambiar sus hábitos alimenticios

Las focas y las ballenas del Ártico están cambiando sus patrones de alimentación para compensar los cambios que el cambio climático está provocando en sus hábitats. Y la forma en la que lo hagan puede determinar su supervivencia, según ha hallado un nuevo estudio.

Los investigadores aprovecharon datos recopilados a lo largo de dos décadas para examinar cómo dos especies del Ártico – la beluga y la foca ocelada – se están adaptando a la alteración de su hábitat.

Los científicos se centraron en el área alrededor de Svalbard, al noroeste de Noruega, que está sufriendo rápidos cambios derivados del cambio climático y, en particular, un “enorme colapso en las condiciones del hielo marino en 2016 que persisten actualmente”, dice Charmain Hamilton, autor principal del estudio.

“Ambas especies fueron marcadas en Svalbard para estudiar su ecología básica antes de que ocurriera este colapso. La repetición del muestreo después de este colapso ofreció la oportunidad al equipo de llevar a cabo un experimento natural,” añade Hamilton, que trabaja en el Instituto Polar Noruego.

Ambas especies se alimentan tradicionalmente en áreas con hielo marino, en particular en los llamados frentes glaciares – porción flotante del glaciar cuyo frente termina en aguas oceánicas.

Pero con el deshielo provocado por el cambio climático y la retirada de los glaciares, los investigadores noruegos decidieron examinar si, y cómo, los animales se están adaptando en sus áreas afectadas.

“El Ártico es el indicador del cambio climático,” escriben los autores en el estudio publicado en la revista Royal Society Biology.

“Ante la imposibilidad de adaptarse genéticamente al ritmo actual de cambio, probablemente los cambios conductuales y dietéticos serán las primeras respuestas observables en el ecosistema,” dicen.

El equipo comparó datos de rastreo de 28 focas marcadas entre 1996 y 2003 y luego entre 2010 y 2016 y para las belugas examinaron datos de 18 individuos entre 1995 y 2001 y de 16 entre 2013 y 2016.

Los datos revelaron que hace dos décadas ambas especies pasaban casi la mitad del tiempo buscando alimento en los frentes de los glaciares con una dieta dominada por bacalao polar.

Pero las focas oceladas pasan ahora más tiempo cerca de los frentes glaciares mientras que las belugas se han desplazado a otros lugares en busca de alimento.

“Parece que los frentes de glaciar están sirviendo como refugio ártico para la foca ocelada, que explicaría el porqué esta especie pasa más tiempo cerca de los glaciares, dice, mientras que las belugas ahora “tienen un rango mayor, pasando menos tiempo en los frentes glaciares y más en el centro de los fiordos.”

Los investigadores, del Instituto Polar Noruego y la Universidad de Tromsø, especulan si las ballenas han cambiado su dieta, aprovechando el hecho de que el cambio climático ha obligado a nuevas especies de peces a desplazarse más hacia el norte escapando de aguas más cálidas y buscando aguas más frías.

Las focas, por el contrario, mantienen su anterior dieta, pero pasan más tiempo buscando alimento en los frentes glaciares.

La respuesta “flexible” mostrada por las belugas en sus patrones de alimentación a la alteración de su hábitat ártico “mejora sus probabilidades de adaptarse a las condiciones de calentamiento,” dicen los investigadores.

“Lo más sorprendente de los resultados fueron los cambios limitados en el comportamiento de la foca ocelada,” dice Hamilton.

“No está clara la razón por la que esta especie está cada vez más estrechamente asociada a los refugios de los frentes glaciares y no busca alimento en otras áreas de los fiordos.”

El estudio destaca que la beluga tiende a una dieta más variada en comparación a las focas oceladas, y que la respuesta “flexible” de las belugas mejoraría sus posibilidades de adaptarse a un clima más caliente.

Por el contrario, la respuesta de la foca ocelada de “jugársela a todo o nada” en sus lugares de caza tradicionales “refleja” una adaptabilidad y resilencia limitadas.

Y es una mala noticia para las focas en un clima cambiante.

“Casi sin margen de duda, aquellas especies y subpoblaciones que no puedan hacer tales cambios van a sufrir reducciones en sus poblaciones, tal vez la extinción en áreas demasiado limitadas para la supervivencia,” señala el estudio.

La beluga está protegida, por lo que no es posible examinar el contenido de su estómago en busca de respuestas, pero las investigaciones sobre los cambios en la dieta de la foca ocelada finalizarán a finales de este año, dice Hamilton.

Está previsto seguir investigando ambas especies, incluido cómo el colapso del hielo marino está afectando a la reproducción de la foca ocelada.

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